¡El ganador de Stella Artois es argentino!

Gustavo tiene 30 años es ingeniero agrónomo y nació en Bahía Blanca, una ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina. A Gustavo le encanta el fútbol y el rugby y también practica artes marciales desde hace muchos años. Le encanta bailar, pero nunca se imaginó ganar el concurso que organizaba Stella Artois.


Ahora que tiene el papel de Jacques d'Azur, el legendario (y ficticio) Rey de Cannes, en una película biográfica sobre su vida, Gustavo también asistirá al prestigioso Festival de Cannes, donde en un exclusivo evento de Stella Artois se estrenará la película que será rodada en Uruguay en los próximos meses.

La búsqueda global de Stella Artois para encontrar al hombre o mujer perfecto que protagonizará el film comenzó en marzo en http://www.castingcall.stellaartois.com, con miles de audiciones presentadas de todo el mundo.

Después de seleccionar una lista de 200 finalistas de los resultados de la votación online (100 favoritos del público) y un distinguido panel de jueces (100 finalistas en base a la creatividad y habilidades de actuación), Gustavo fue seleccionado para ser la estrella de la película.

"No podía creer que yo había sido elegido para desempeñar un papel tan excepcional, aunque la presión está ahora en hacer justicia a este papel, ya que Stella Artois ha recorrido el mundo para encontrar a alguien capaz de ponerse en los zapatos de Jacques", dijo Gustavo. "Esta es una oportunidad única en mi vida y no puedo esperar para empezar".


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Papeles modernos: De Toulouse-Lautrec a Picasso

Malba - Fundación Costantini abre el calendario de exposiciones 2011 con Papeles modernos. De Toulouse-Lautrec a Picasso, una selección de 85 obras sobre papel de artistas europeos de finales del siglo XIX y principios del XX, pertenecientes a la Colección del Museo Nacional de Bellas Artes, exposición que durará hasta el día 23 de mayo. Se trata de una selección de obras que no han sido exhibidas como conjunto por más de tres décadas.


Pablo Picasso, Tres desnudos y estudios - aguafuerte sobre papel, 1927

Por Diego Murphy

Malba organiza esta exposición como parte de los festejos de sus primeros diez años, y lo hace homenajeando a uno de los establecimientos más importantes del ámbito artístico local. De esta forma, genera un importante vínculo institucional y colaboran con la misma colección del museo a través de un arduo trabajo de restauración y catalogación.

El hilo conductor que recorre esta muestra tiene que ver con el protagonismo del papel, soporte que desde hace mucho tiempo en la historia del arte ha tenido un lugar de gran importancia para los artistas.

Estos frágiles papeles nos permiten ver una senda, el pleno momento creativo del artista, lleno de arrepentimientos, dudas, desbordados de sensibilidad y talento. Nos enfrentan con la mano fresca de artistas del calibre de Picasso, De Chirico, Carra, Chagal, Matisse, entre otros.

Obra pequeña, íntima, trabajos que cuentan al oído pequeñas historias, historias que son recorridos, caminos que el artista toma para tratar de que una idea quede terminada, satisfecha… anécdotas como la de Toulouse Lautrec con su afiche La pasajera del 54, litografía color que fue realizada para anunciar la exposición internacional de afiches que se realizó a finales del siglo XIX en París.

Composición con la que el artista evocó a una pasajera que vio en un viaje que realizó a Burdeos, donde debía descender. Pero, prendado por la desconocida, con la cual no pudo entablar contacto, continuó viaje hasta Lisboa, Portugal, esperando infructuosamente poder conocerla.


La pasajera del 54, 1896 - Litografía color sobre papel

En el conjunto de obras provenientes de la colección del MNBA, debe señalarse que muchos de los artistas expuestos fueron los que abrieron caminos en los planteos plásticos y técnicos, facilitando la multiplicidad de expresiones que el arte de nuestros días nos brinda, donde el papel sigue desempeñando un rol muy importante y sigue siendo un elemento casi indispensable y compañero silencioso y fiel de los artistas.









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Paper Passion: la nueva fragancia de Karl Lagerfeld

El mundo de los perfumes, además de delicioso, es excéntrico. Enterate de la última novedad que Karl Lagerfeld está preparando para sorprenderte.



Por Eugenia Rombolá

¿El libro en papel va a desaparecer? Puede ser. Es un gran debate que se está dando desde hace algunos años en el mundo de la edición. Pero el olor a libro viejo va a seguir existiendo. Y no solo en las bibliotecas, sino también en la calle, los restaurantes y todos los lugares donde haya mujeres amantes de los perfumes de moda.

El diseñador Karl Lagerfeld, que además de ser un genio de la moda, es fotógrafo, editor y un apasionado de los libros, todavía no le reveló al mundo la fecha de lanzamiento, pero ya se sabe que en poco tiempo presentará Paper Passion, una nueva fragancia con olor a libro viejo. Sí, ¡a libro viejo! Olor que, sin dudas, genera pasiones. Están los que lo aman y los que lo odian.

Karl Lagerfeld, políglota y erudito, tiene una biblioteca monumental y se reconoce a sí mismo como un adicto a la lectura.

Y parece ser que en el mundo del perfume, las adicciones son una fuente de inspiración irrestible. Sin ir más lejos, podemos pensar en la polémica generada alrededor de la fragancia de Tom Ford, “Cuir de Toscane", en la que algunos expertos aseguran que evoca al olor de la cocaína.

Para la creación de Paper Passion, Lagerfeld se asoció a su editor, Steidl, y al reconocido diseñador de perfumes Geza Schön.

La frangancia vendrá presentada en el corazón de un libro para que la pasión de papel sea completa.

Así que ya sabés, si te gustan los libros antiguos, ahora vas a poder cargarlos en tu iPad y olerlos en tu piel.


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La doble jornada laboral


La doble jornada laboral es un problema del que se habla mucho, pero sigue sin resolverse.En muchísimos hogares, la responsabilidad de la casa y el cuidado de los hijos sigue recayendo sobre las mujeres, aunque trabajen tanto o más que los hombres.

  Por Irene Conelly

El doble trabajo, fuera y dentro del hogar, todavía sigue afectando a muchas mujeres. Por supuesto que hay hombres compañeros que cambian pañales, cocinan, lavan y se levantan a la noche cuando llora el bebé, pero aún hoy, en el inconciente colectivo, se espera que la mujer sea la que ordene la vida familiar.

Lamentablemente, a esos hombres compañeros, en general, los vemos como héroes, especiales, diferentes, extraordinarios, cuando, en realidad, los tendríamos que ver simplemente como hombres responsables.

El problema, por supuesto, se viene arrastrando con la educación que recibimos de nuestra familia y de la sociedad en general. Mi mamá, hace unos días recordaba entre risas que cuando mi hermana y yo éramos chiquitas la gente le decía “qué bueno que tenés dos nenas, así te ayudan”, refiriéndose a las tareas del hogar.

Yo siempre me rebelé ante ese mandato, pero de mala manera. En vez de decirle a mi papá, “ayudanos a levantar la mesa”, “llevanos al colegio vos algún día”, o “entre todos ordenemos el lío que hay en el living”, bueno, en vez de eso, me cruzaba de brazos y decía “no voy a hacer nada, que se venga la casa abajo”.

El primer paso para acabar con este problema es comprender que la convivencia y la organización de una casa siempre requiere del apoyo de todos.

Aquí les presento una animación que cuenta el dilema de la doble jornada con mucha contundencia y una pizca de optimismo.

También muestra el problema de la remuneración reducida para las mujeres. Actualmente, Wal-Mart es posible que deba enfrentarse a la demanda colectiva más grande de la historia por pagarles menos a las mujeres que a los hombres por igual trabajo.

The impossible dream es un video de 1983. Lamentablemente su crítica no perdió vigencia. Lo bueno es que ya sabemos que ese sueño no es imposible.


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Bicis: Movilidad sustentable

Apuntes sobre el desarrollo de la Red de Ciclovías en la Ciudad de Buenos Aires y algunos desafíos que quedan por delante.



Por Marisa Fernández Villalba

La Red de ciclovías es un proyecto del Gobierno de la Ciudad iniciado en 2009, que apunta a construir una red de carriles preferenciales que cubra los principales circuitos urbanos. Estos carriles para bicicletas ya funcionan sobre el carril izquierdo de las avenidas Belgrano, Corrientes, Rivadavia, Independencia y Juan Bautista Alberdi; y los automovilistas pueden circular por ellos dando prioridad a los ciclistas y respetando una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora.


Masa Crítica

De la mano del crecimiento de los ciclistas urbanos se desarrollaron fenómenos como el denominado “masa crítica”, término acuñado a lo largo del mundo para reivindicar una mayor presencia de las bicicletas en las ciudades. La denominación proviene del concepto sociológico homónimo, que hace referencia al número de individuos necesarios para que un fenómeno adquiera una dinámica propia que le permita sostenerse y crecer por sí mismo.

Quizá uno de sus lemas más interesantes sea “No bloqueamos el tráfico, ¡somos tráfico!”. Por ejemplo, pensemos ¿cuántos motivos válidos podemos encontrar para defender que un transporte motorizado privado tenga más prioridad que una bicicleta para trasladarse de un punto a otro de la ciudad?

El término Masa Crítica fue adoptado para referirse a un fenómeno concreto observado en China: en los cruces sin semáforos, los ciclistas se van acumulando hasta llegar a un número que les permite cruzar sin riesgo.

Sin embargo, antes del boom económico en Shanghai (la ciudad más poblada de China), debido a la cantidad de bicis y la escasez de semáforos, para cruzar una esquina la masa crítica la tenían que hacer los automovilistas. ¿Llamativo, no?

Un poco de historia

Al mismo tiempo que los hippies yanquis reaccionaban contra la violencia en el mundo con "paz y amor", nacían los provos holandeses con su anarquismo y rebeldía. Una de las propuestas de los provo fue la de poner a disposición de los desempleados e indigentes, bicicletas (pintadas íntegramente de blanco) para que se transportaran. Esta prehistoria de los sistemas de bicicletas compartidas (de los cuales uno es el local Bicing), no llegó a tener peso social debido, fundamentalmente, a la bajísima cantidad de bicis disponibles y a la casi total falta de organización y mantenimiento.

Así y todo, lejos de ser en vano, cualquiera que pasee por las céntricas calles de Amsterdam y observe una ciudad limpia en la que se circula en bicicleta, tal vez esté observando los resultados de una lucha social iniciada con frescura y sentido del humor hace ya más de cuarenta años.

Muchas veces se habla de "copenhaguenizar" la ciudad, en referencia al éxito que ha tenido el sistema en ese país, con la obviedad de que los resultados nunca van a ser los mismos. Copenhague comenzó adaptando los caminos de caballos que corrían junto a los canales, los cuales remolcaban barcos en los años 50. Alrededor de estos caminos fue creciendo la ciudad y la cantidad de ciclistas que los usaban.

Voces en contra

El proyecto se planteó en dos etapas y apenas se implementó la primera, empezaron las quejas. Se le adjudican el caos vehicular y el rechazo de los vecinos. "No somos un país con cultura de bicicletas", "Tal vez funcionaría para Holanda o para China, pero no acá", afirman algunos vecinos. Y es que la implementación todavía tiene varias falencias, las dos principales están relacionadas con la información disponible.

Uno de los problemas es la falta de señalización en la vía pública. Pocos saben que los ciclistas pueden circular también en sentido contrario al tránsito, lo cual no es obvio, y no está claramente indicado. A esto se le suma, al igual que a los cambios de sentido en algunas calles, las quejas de los comerciantes por la imposibilidad que tienen los camiones para estacionar y descargar mercadería.

Otro, es la falta de información clara en el sitio de la Ciudad de Buenos Aires. Sería muy útil por ejemplo tener la posibilidad de descargar el mapa online, que hoy no está disponible. Actualmente, la información más útil y actualizada en internet es proporcionada por usuarios de bicicletas que suben información y temas de discusión a sitios y blogs.

Voces a favor

Hay un factor que parece ser muy directo y claro, el cambio tiene que estar acompañado de educación para todos: ciclistas, vecinos, peatones y conductores motorizados.


A diferencia de las experiencias europeas, en Argentina todavía nos subimos a la bici más como deporte que como medio de transporte.

Pero podemos empezar a reconocer que el contacto con la bici en nuestro país se puede dar para mejorar la calidad de vida física, como también a nivel mental y social.

Los automovilistas no están preparados para tener cuidado con los ciclistas; los peatones no saben que en las bicisendas se puede circular en ambos sentidos; los ciclistas no siempre respetan los semáforos en rojo: la medida de adoptar una Red de Ciclovías es buena para empezar a generar un cambio cultural, pero sin dudas lleva tiempo y tiene que estar acompañada de educación que acompañe nuestras conductas. Es muy común, por ejemplo, ver autos estacionados sobre ellas (los veo siempre en calle Corrientes y me da una brrrronca!).

Así como para muchos representan una complicación para el tránsito porque reducen las calles, también podemos esperar que algún día muchos más porteños que circulan en auto se suban a la bici sacando provecho de un modo de transporte para distancias cortas con el cual no es necesario pagar pasaje, no es contaminante, es saludable, nos da libertad para movernos y puede reducir la estresante cantidad de autos que hoy circulan por todas las calles.

Saludable y sostenible

Es cierto que las bicisendas porteñas están modificando algunas estructuras de nuestra ciudad, pero también nos desafían a cambiar algo mucho más profundo, y a veces más difícil de cambiar, que son nuestras estructuras mentales.

Las bicisendas son actualmente una opción al transporte motorizado, ya sea privado o público, para transportarse de un punto a otro de la ciudad.

Creo que uno de los desafíos más grandes que nos queda es dejar de pensar a las bicis en la ciudad como un modelo mal adaptado de ciudades europeas o asiáticas, y empezar a apropiarlas como una opción seria de estilo de vida saludable y de desarrollo urbano sostenible.



Más información

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Masa crítica en Buenos Aires


Masa crítica en Argentina




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Vecinos: invasión e intimidad

¿Qué pasa cuando lo vecino deja ser solo aquello que está cerca para convertirse en aquello que amenaza? 


Por Eugenia Rombolá


Vecino es aquello próximo, cercano. Pero en lo vecino también se encuentra inscripto el fantasma de la invasión. Basta reparar en las crueles políticas anti-inmigratorias de algunos países poderosos o en la discriminación que sufren quienes se ven obligados a cruzar las fronteras, para tener una idea contundente del fantasma. 

Claro que la invasión aparece también en situaciones más superficiales, como es el caso de la clásica queja por ruidos molestos que existe entre vecinos. 

Recuerdo una anécdota que me contó un amigo: parece ser que un famoso escritor argentino una vez denunció a su vecino por ruidos molestos. Gran sorpresa se llevó la policía al descubrir que el acusado era un niño que entre las 4 y las 6 de la tarde practicaba sus lecciones de piano y eso perturbaba el sueño del escritor noctámbulo. 

Yo, por mi parte, la primera vez que me fui a vivir sola, seguí el proceso de separación de la pareja que vivía en el departamento de al lado. Fui una testigo privilegiada, gracias a la proximidad de nuestras viviendas, de los gritos e insultos que con tanta pasión se prodigaban. Claro que en ningún momento se me ocurrió denunciarlos porque siempre preferí mantenerme lo más alejada posible de la policía y, en segundo lugar, compensaban el fastidio de sus gritos con música copada.

Ahora bien, si nos situamos en el campo de la literatura, el cine o el teatro, y consideramos que el alimento principal de la ficción no son los temas que trata, sino los fantasmas que los rodean, podemos comprender por qué nos resultan tan atrapantes esas historias acerca de vecinos. Vecinos que terminan matándose por cuestiones que en primera instancia parecen insignificantes. Las insignificancias son, ante todo, los cuerpos de los que la ficción se vale para hacer surgir al espectro: la temida invasión.

Sabemos que vecino es aquello que está próximo, pero esta proximidad tiene un carácter doble: lo vecino está “próximo”, y al mismo tiempo “aproxima”. ¿Y qué aproxima? Lo desconocido.

Pienso que, tal vez, esa particular relación entre lo desconocido y lo próximo, sea lo que delinee los bordes de la intimidad. Hay una novela de Norah Lange, "Personas en la sala", que muestra de manera maravillosa esta cuestión. Es la historia de una adolescente que, a través de la ventana de su sala, descubre tres rostros (los de las jóvenes mujeres que viven en la casa de enfrente). A partir de ese momento, su vida girará alrededor de la observación de estas mujeres, y lo desconocido, concentrado en esos rostros, va a ser lo que finamente desencadene en la adolescente sus conflictos más profundos. 

También recuerdo una anécdota que contó Geraldine Chaplin acerca de su padre: en Suiza los Chaplin tenían un vecino francés que no hablaba ni una sola palabra de inglés. Charles, por su parte, no hablaba ni una sola palabra de francés. Sin embargo, eso no impedía que ambos pasasen horas y horas conversando sentados en un banco que estaba ubicado justo enfrente de sus casas. ¿De qué hablaban? Nunca nadie lo supo. Seguramente, imagino, de las cosas más íntimas.






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El mundo en colores

Estudios científicos comprobaron que las personas depresivas ven más colores en la gama del gris que las personas que no lo son. Sí, así, literalmente, sin metáforas, la depresión es gris. Entonces, ¿por qué no empezar a pensar seriamente en la importancia que tiene el color en nuestras vidas?


Por Carolina Pacini

La vida es un transcurrir constante y continuo. Intentamos atraparla, ordenarla con discursos, relatos, historias… y, finalmente, “la historia de nuestra vida” parece ser nuestra vida misma.

Pero también podemos pensarla de otra manera, de una forma visual, como un paisaje de los ciclos que vamos transitando.

Primero aparece una línea, la del tiempo, que luego se va llenando de círculos y colores que indican las distintas etapas.

Cada círculo, muchas veces, va ligado a una imagen concreta, como un tipo de corte de pelo, o una imagen más abstracta, como un amor, una noticia…

Está el círculo de la infancia, rosa o celeste. En este círculo el alma es inocente y los colores son de la gama de los tonos pastel.

El círculo de la adolescencia va teniendo más variedad de colores y más intensidad: el primer beso, las primeras vacaciones sin nuestros padres, el primer recital, la elección de la carrera universitaria.

El círculo de la juventud suele no ser puro en un comienzo. Pasa por varios tonos hasta que se define: la primera vez, el comienzo de la facultad, el trabajo, las pasiones…

Y de repente, casi con asombro, llega el círculo de la adultez, un momento marcado con un color bien definido en el que dejamos de ser una promesa para simplemente ser: la profesión, el hogar, los amigos, la pareja, en algunos casos, los hijos.

Es acá, sobre todo, cuando las dudas y las inseguridades estallan si el encuadre que nos venden que debemos habitar no es el que elegimos.

A veces, los colores por los que optamos no son lindos ni fueron seleccionados para el agrado de los ojos de los demás. Otras veces, cuando queremos agradar a los demás, también podemos caer en una mezcla que no brilla ni vibra.

Después de pasar por varios procesos de cambios y colores, nos damos cuenta de que inevitablemente la línea de la vida sigue avanzando. Y en ese momento es en el que más atentos tenemos que estar. Si nos dejamos llevar sin elegir, la línea se sigue pintando sola. En algunos casos, los colores pueden combinar azarosamente bien y, en otros, se pueden volver manchas indescifrables.

Así que, si bien estamos supeditados a que los colores cambien inevitablemente, tenemos el poder de hacer combinaciones interesantes. Y aunque sepamos que los círculos no volverán a repetirse, solo combinando es que vamos a evitar que todo se transforme en una gran mancha gris en la que ya no pueda distinguirse ni un rastro de lo que somos.





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Para conformarse se ha inventado el jamás

En esta nueva entrega, Jota Hese, nos habla acerca de las inseguridades femeninas que jamás comprendió.




“Siempre hay quien quisiera ser distinto / nadie está conforme con lo que le tocó / el de edad quisiera ser un niño / el rapaz se raspa sus pelusas en flor.”

En todos estos años siempre quise entender por qué hasta la mujer más hermosa del mundo tiene su punto de inseguridad. Como de costumbre, de nada sirve generalizar en estos asuntos. Tampoco estaría bien asegurar que se trata solamente de un asunto de mujeres. Pero de mujeres, y básicamente para mujeres, es esta revista. Así que vamos a seguir hablando casi exclusivamente de ellas, y un poquito de nosotros...

No creo ser el único ser en este planeta que escuchó cientos de veces a las chicas más hermosas decir “si tuviera menos pancita” o “mirá qué pestañas feas” o “con dos kilos de menos...”, frases tan estrepitosamente insólitas que a veces provocan ocultos deseos.

Y no es condición solo de las “más hermosas”, aquellas señaladas por el índice de la generalidad social como las que están de ese lado de la línea. Todas (y ahí sí meto en la bolsa), todas tienen algo que no les gusta.

“Los que tienen nada quieren algo / los que tienen algo quieren todavía más / para pretender el mundo es largo / para conformarse se ha inventado el jamás.”

Pero hay algo que las mujeres no entienden: cuando uno se enamora de ustedes, ya no nos importa el contorno ni el relleno. ¿O se creen que nos van a dejar de gustar por dos kilos de más, por un cambio de look, por dos arrugas, ocho granitos o cinco canas?

Me pasó hace ya un tiempo. Mariana, mi ex, era (siempre subjetivamente hablando) preciosa. Un rostro digno de una muñequita y un cuerpo que, para qué mentir, no llamaba la atención: flaquita, sin culo, sin tetas. Y sí, me encantaba. Así me encantaba. Ella envidiaba mi pecho erguido, mi busto prominente producto de la actividad deportiva ya en desuso. Y a mí, ella, me encantaba.

-Mirá lo que es esa mina -me indicaba Mariana a veces-. ¿Cómo podés estar conmigo, vos que sos el más lindo de todos, y yo no tengo nada de donde te podés agarrar?

Para ser sinceros, le costó entender de dónde venía la cosa (y que yo tampoco era ni soy el más lindo de todos). Está claro que por los ojos entra la mayoría de las veces: si no conocemos a alguien, nos entra por ahí, por la vista. Llegamos a un bar, vemos una chica que nos gusta y decimos “qué linda”. Es imposible que digamos “qué inteligente”, “qué ganas de hablar de cine con ella” o “qué buena madre de familia”. No, claro, nos entra por los ojos. Después, desde ya, nos enamorarán otras cosas. Y también puede pasar lo contrario: conocemos a alguien que no nos llama la atención y a medida que la vamos conociendo, nos va pareciendo interesante, divertida, en definitiva nos va enganchando su manera de ser. No nos entró por los ojos, en este caso, pero al final nos termina gustando incluso físicamente, por lo que sale de su interior. 

El amor es subjetivo: no se puede explicar en base a una nariz finita o un culo de cuento. Suele tener mucho de piel: nos atrae o no nos atrae, nos gusta o no nos gusta. ¿Alguien puede explicar con absoluta certeza por qué alguien que nos fascinaba dejó de gustarnos? Complicado.

“La libertad sólo es visible para quien la labra / y en lo prohibido brilla, astuta, la tentación / nacer a veces mata y ser feliz desgarra / ¿A quién acusaremos cuando triunfe el amor?”

A pesar de todo eso, existe y seguirá existiendo el inconformismo. Las que la mayoría les dice “lindas” se terminan quejando de la aspereza de su piel, del pelo incontrolable o de sus piernas largas; las más rellenitas lamentan su pasión por la comida y sostienen que si no bajan abruptamente de peso jamás conocerán al príncipe azul; las que no fueron beneficiadas por una delantera juran que en algún momento se comprarán a buen precio lo que no vino de fábrica, porque es la manera de entrar al mundo feliz de los escotes; las de nariz prominente la quieren chiquita; las de nariz muy chiquita la quieren más pronunciada.
¿Quién nos habrá metido en la cabeza esa estúpida idea de la “perfección”?

“Un señor quisiera ser mujer / y una chica quiere ser señor / hasta dios sueña que es un poder / Y Mariana quiere ser canción”

Tengo, de todas maneras, que reconocerlo: no estaría mal tener un poco más de pelo, una nariz más pequeña y cierta facilidad para bajar la panza. Es, en los días negativos, lo que no me conforma (sin contar las ojeras, el cuerpo derribado por años sin actividad física, la voz de marmota y la cara de cansancio) de mi propio ser. Todos tenemos algo, ¿no? ¿Qué es lo que no les gusta de ustedes cuando sueñan, como Mariana, con ser canción?





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Cómo dominar a la Bestia

Las reglas de oro para usar animal print sin morir en el intento.





Por Lucía Guareschi

No podemos hablar de un estampado cualquiera cuando hacemos énfasis en la estampa animal, esa que se hace presente temporada tras temporada como un infaltable en nuestro guardaropa. La moda nos obliga a perderle el miedo al animal print, confrontarlo e incorporarlo cual básico en nuestro outfit.

Cada año que pasa, este estampado se consolida más y más en el mundo de la moda. Ya no solo lo usan divas de la televisión, como Susana Gimenez (por ahí considerada una de las mentoras), sino que está siempre vigente en la mayoría de las colecciones de los grandes diseñadores.


Regla Nº1: El Animal Print no combina con el Animal Print.  Si decidiste usarlo en una remera, o en un pantalón, combinalo con un neutro. Algo sencillo, básico y no tan llamativo. Personalmente, no avalo el uso del Animal Print de pies a cabeza, tanta estampa no solo hace mal a la vista, sino que es abrumadora. Su uso en exceso es un peligro y  puede arruinar consideradamente nuestra imagen.

Regla Nº2: Los accesorios de animal print levantan tu outfit. También son una buena excusa para empezar a animarse. Si no sos tan valiente y todavía no te animas a aventurarte por completo en este mundo animal, una idea súper práctica y cómoda es usarlo en tus accesorios, como carteras, zapatos, pañuelos o cinturones. Hay tantas infinidades de propuestas como límites. Lo recomendable es elegir solo uno para no caer en un look sobrecargado. Si elegiste usar tus zapatos de leopardo, deja la cartera que le hace juego para otra ocasión.

Regla Nº3: Destacar pequeñas zonas puede hacer la diferencia. Como siempre, destacá tus puntos fuertes. La clave está en mantener el equilibrio en tu cuerpo. Para sentirse favorecida con este look es necesario estar cómoda con la manera en que lo llevamos. No es solamente una cuestión de actitud, sino (como consejo de amiga) de resaltar nuestros punto fuertes, al ser un estampado tan vistoso, recordar que las miradas, seguramente, irán todas para el mismo lugar. Si no nos gusta nuestra espalda o tenemos un busto muy grande, no es recomendable usarlo en la parte superior, porque exageraría esto aún más. El mismo caso se aplica si no nos gustan nuestras piernas, no nos favorecería una calza animal print.


Regla Nº4: Animate al look animal sin prejuicios. Atrevete al color, los distintos materiales y sobre todo al estampado.  El mercado hoy en día nos ofrece una amplia gama de diseños con diferentes especies de animales y la alteración en colores de los mismos. Es una propuesta sumamente divertida y diferente para usar. Arriesgate a combinarlos con colores que te gusten. Con la gama de los negros, marrones y blancos está perfecto, pero tomá la iniciativa, quién te dice, con rojo, azul o violeta puede llegar a quedar igual de interesante. Creá tus reglas. Este año, sobre la pasarela, parece que está todo permitido.

Regla Nº5: No cruzar la sutil línea entre lo que es estilo y un lado más “atrevido”. Atrevete a conocer "tu lado salvaje" parafraseando a Lou Reed sin perder tu estilo. Que la moda se adapte a tus necesidades y no tus necesidades a la moda. Si forjaste un estilo en todos estos años, que el animal print lo realce, pero dentro de tus límites.

El animal print vino para quedarse. No subirnos a esta moda sería un desperdicio. Si te parece demasiado, usalo en tu primera piel: la ropa interior. Si queremos dar un look soberbio en el exterior, por qué no añadirle al interior una cuota de personalidad y, sobre todo, de humor, como resultado de esta tendencia animal.




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5 Películas argentinas para ver en el BAFICI

En muchos casos este festival es el puntapié inicial de carreras prometedoras, en otros sirve para consolidar a directores que vienen trabajando desde hace tiempo.5 Películas que no te podés perder, de la Competencia Argentina del BAFICI.

Por Soledad Gonzalez 

Empezó el BAFICI, cada año el festival de cine independiente porteño convoca a más espectadores y cuenta con más películas y secciones.  Este año hay 11 largometrajes en Competencia Argentina, de los cuales 7 son operas primas, y 9 son premières mundiales. Fuera de competencia quedo el film “Rosalinda” de Matías Piñeiro (ganador por “Todos Mienten” del BAFICI 2009)

Amateur, de Néstor Frenkel



Esta película cuenta con frescura, la historia de Jorge Mario de 70 años, entrerriano, realizador de cintas amateur en súper 8. Que decide realizar una remake de un western que filmo hace 40 años atrás, Winchester Martin. Frenkel fue el realizador de “Buscando a Reynols” documental sobre la banda de Rock -Reynols- y “Construcción de una ciudad” un documental que cuenta la particular y paradójica historia de Federación, un pueblo entrerriano. Amateur es la mas reciente película de la filmografía de este director que además ejerce el oficio de sonidista y productor.

La Carrera del Animal, de Nicolás Grosso



 Este director egresado de la Universidad del Cine, se atreve a contar como es, el tan temido cierre de una fábrica, pero desde la perspectiva de los dueños y los conflictos familiares que este episodio desata. La película fue realizada en 16 mm en blanco y negro. Es el primer largometraje de Grosso, que anteriormente dirigió el corto “No porque hoy sea feriado” con gran repercusión internacional.

"Enero" de Cynthia Gabrenja y Marcelo Scoccia



"Enero" es la historia de Iván un pianista que padece narcolepsia. Después de un accidente que dejo en coma a su esposa, no encuentra forma de volver a componer, hasta que recibe la propuesta de hacer un réquiem para su mentor recientemente fallecido.Esta opera prima demuestra que se puede hacer un largometraje en un mes, y estar a la altura de un festival como el BAFICI. Scoccia ganó la competencia de cortos de la edición anterior del BAFICI con “La mía casa”. 

"Hoy no tuve miedo", de Iván Fund




Película sobre amistades, familias, fiestas y vínculos. En la primera parte conocemos la historia de las hermanas Ara y Marian, su amiga Belén y su perrita Lulú. En la segunda parte del film se suman un grupo de trabajadores, niños, perros y fiestas. Que hacen de esta película un film en el que los personajes además de actuar bien, respiran y viven.

Después de su experiencia como realizador de “Los labios” co-dirigida junto a Santiago Loza, y “La risa” proyectada recientemente en el MALBA. Este joven director presenta su tercer largometraje.

"Novias - Madrinas - 15 años", de Diego y Pablo Levy






El velatorio de su abuelo, fue el disparador para realizar esta película, que retrata a los empleados de la sedería de su padre, un lugar al que ellos conocen a la perfección. Poblada de personajes interesantes, que dejan todo por vender unos metros de tela, que luego se convertirán en un vestido que será conservado para siempre. Opera prima de los hermanos Levy, Diego trabaja como fotógrafo en diversos medios gráficos y Pablo es estudiante de actuación y realizador entusiasta.

Además participan de la competencia:

"En el futuro" de Mauro Andrizzi , "La pileta" de Matias Bringeri , "Las piedras" de Román Cárdenas , "Ostende" de Laura Citarella , "Sipo'hi - El lugar del manduré" de Sebastián Lingiardi y "Un mundo misterioso" de Rodrigo Moreno.

No puedo terminar esta nota, sin recordar a quien para mí fue uno de los mejores directores de todos los tiempos: Sidney Lumet, fallecido el 9 de abril a los 86 años. Lumet realizo la primera versión cinematográfica de “12 hombres en pugna”, mas tarde llegaron “Serpico” recordado como el policía más bueno de la historia del cine, “Tarde de Perros” y “Network” entre otras. Su ultima película fue “Antes que el diablo sepa que estas muerto”. Todas sus películas son retratos de la sociedad en la que vivimos, y sirven como espejo para identificar lo peor y lo mejor del ser humano.  Les dejo un fragmento de “Tarde Perros”.Se fue un maestro del cine.




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Mi casa, mi bicho

Podremos reclamar la igualdad de géneros en todos los terrenos, pero si entra una cucaracha al living y hay un hombre en la casa, nos reservamos el derecho de que nunca una mujer se vea obligada a ser quien la elimine. ¿Pero si estamos solas? ¿ Qué hacemos?

Por Melisa Sansotta



La situación cotidiana más adrenalínica a la que una mujer debe enfrentarse es la del momento en que debe liberar de su  propia casa de la presencia de un bicho. El top 3 de animales nefastos a odiar tiene compartiendo podio a cucarachas, arañas y polillas, siendo todas de un carácter peligroso, movimientos impredecibles y horrible (reitero: HORRIBLE) forma.

Estaba sola, friendo unas merecidas milanesas de pollo para cenar, abrí las dos ventanas de casa, encerré a mi gato Fran en el cuarto y esperé a que se fuera el olor a rotisería del ambiente. De pronto, una sombra reptó por la pared torpemente y algo chocó contra la lámpara de la cocina. Era una polilla del tamaño de mi dedo índice. El felino solo mata mini grillitos, no es confiable para esta misión. Debía hacerme cargo del problema con mis propias manos.

Poco tardé hasta notar la falta de insecticidas. Solo tenía un encendedor y sahumerios para luchar contra la bestia de la luz. Agachada y revoleando un repasador me adentré a la cocina para apagarle el fuego al aceite de mis dos últimas milangas. Observé al bicho moverse para establecerle un patrón de conducta y así eliminarlo sin mucho contacto. Fue en vano: Las polillas en la luz son como nosotras en los canastos de liquidación de temporada.

Entonces el miedo dio lugar a una idea: “Si esta lumínicoadicta amiguita está aquí por la luz, démosle otra lamparita menos inconveniente”. Solo tengo 4 luces en la casa: la del cuarto, la del living, la de la cocina… y la de la heladera. Apagué la de la habitación antes que cualquier otra, no fuera cosa que terminara ahí la muy turra, y así seguí con todas. En un segundo de velocidad proporcional al fruncimiento anal que se me sucedía en ese momento, apagué la luz de la cocina en la que giraba la polilla y abrí la heladera.

Rápidamente pude ver cómo la voladora caía en mi trampa e ingresaba a chupetear las paredes mojadas de mi electrodoméstico gigante. Cerré de golpe y recordé todo lo que estaba adentro de la heladera y precisaba para comer. Con la polilla en cautiverio sería imposible querer tomar algo o sacar la mayonesa. Le heladera quedaría vetada por las próximas horas, pero yo cenaría tranquila. Era un buen intercambio.

Durante dos días abrí y cerré la heladera en segundos, doble chequeando siempre que la polilla no estuviera adherida a todo lo que sacaba de la misma. Setenta y dos horas después de esas 48 iniciales las pasé sufriendo paranoia y creyendo que el fresco de la heladera podía ser propicio para el cultivo de las crías. Imaginaba la noche en que la abriera para buscar jugo y se vengaran de su madre 72.253 polillitas asesinas. Recién al día 6 tuve el coraje de abrirla de par en par y encontrar el cadáver congeladito de la pobre voladora. En un par de semanas les cuento si me animé a servilletearlo y tirarlo, pero hasta entonces me declaro ganadora absoluta de esta amable contienda.



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De celos somos

Otra entrega de Jota sobre un tema que nos preocupa tanto a hombres como mujeres: los celos.




"No, yo no soy celosa..." Difícil es encontrar una mujer que no diga esas pocas palabras no bien conoce a un muchacho. Y viceversa. Dicen, decimos, que no, que somos liberales, que permitimos que cada uno conozca a otra gente, que salga con sus amigos y amigas, que el hombre tenga amigas mujeres y la mujer tenga amigos hombres.

Sostenemos, juramos por dios, por la patria y por los santos evangelios (por qué no, algunos, por Dalma y Gianinna) que no nos molesta, que estamos acostumbrados, que la libertad es parte del futuro de la pareja, de la relación, del vínculo que nos une y nos unirá por los siglos de los siglos. Indefinidamente.


"Salvo que me den motivos, obvio".

Otro puñado de palabras, pocas también, para justificar lo que -indefectiblemente- vendrá después. Celos, de eso se trata. Y para qué mentirnos: todos somos celosos. Los motivos aparecen. Y si no aparecen... Parecen. Y aparecen.

¿Por qué de pronto te encontrás con amigos que yo no conocía? ¿quién es esa chica que agregaste al Facebook? ("yo no la agregué, me agregó ella, si querés la borro"),¿siempre tenés tiempo para los demás y no para mí? 

Celos. Y más celos.

Y aunque nos cueste reconocerlo, aunque digamos, todos -me incluyo-, que no lo somos, lo somos. Somos celosos. Y está muy bien.

Una dosis de celos le viene bien a la pareja. No está nada mal demostrarle al otro que nos importa, que estamos atentos a lo que hacen, lo que dicen, lo que quieren y lo que van cambiando. Una de las acepciones de "celo" lo define claramente: "Sospecha, inquietud y recelo de que la persona amada haya mudado o mude su cariño, poniéndolo en otra (persona)". ¿Por qué no permitirnos querer que el otro nos quiera “para siempre”? Sabemos, adelante o en el fondo de nuestra conciencia, que el “para siempre” está atado de un hilo sumamente delgado, reforzado a veces por el momento de cada uno y al borde del abrupto corte cuando las diferencias nos abruman. Pero somos soñadores. Y no somos los únicos.

La cuestión, desde ya, pasa por el límite, por el autocontrol de esos celos. De nada sirve extremar esa sospecha; se transforma en paranoia. De nada sirve mancillar sobre la inquietud; deriva en angustia.

"Interés extremado y activo que alguien siente por una causa o por una persona", dice otra de las definiciones de la Real Academia Española. En base a esas acepciones, podemos quedarnos tranquilos: la propia letra chica del diccionario nos deja librado a nuestra capacidad de control la posibilidad de celar. El problema es cuando ese control no es para nosotros mismos, sino para el otro: ahí perseguimos, investigamos, hurgamos en la vida ajena, interrogamos, dudamos. Y arruinamos.


En su justa medida, los celos son adorables. ¿Alguno puede decir que no se le escapó una sonrisa tierna la primera vez que su pareja esbozó una mueca de tristeza al enterarse de que no iba a vernos porque habíamos elegido otra salida? Y de la misma manera, ¿alguno puede decir que no se hartó, y quedó a segundos del colapso, cuando esa mueca de tristeza se transformó en planteo cotidiano, en una persecuta inadmisible y en la posesión asfixiante?

Equilibrio. Busquemos el equilibrio.

Pero a mí, si quieren, me pueden celar tranquilas: lo tomaré como una muestra de afecto.
¿Y ustedes? ¿Son celosas? ¿Y cómo toman los celos ajenos?




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"Conoceme, no me idealices"

La dura contienda entre el hombre ideal y el hombre real

Por Barbara a los treinta



Evitaríamos comer chocolate cuando nos viene, dejaríamos que nos cambien de canal en medio de nuestra serie favorita, entregaríamos lo más preciado que tenemos -el corazón para unas, para otras… en fin, otra cosa- con tal que la etapa del enamoramiento dure eternamente aunque sepamos que es sólo una licencia verosímil en los cuentos. Cuando se rompe esa burbuja en la cual flotamos por unos pocos pero fantásticos meses ya nada es igual.

Mientras dura el enamoramiento él te mira y para vos sale el sol; tu príncipe azul, en lugar de cabalgar flota montado en su pegasus entre nubes de crema americana. Sonríe y aunque tenga los dientes torcidos, repican las campanas y hasta las palabras mas cursis –como estas- te suenan a pura poesía.

Pero no tardan en hablar las malas lenguas que se hacen pasar por buenas aconsejando que cada uno debe conservar los espacios personales. Así es que casi te va pareciendo muy sano el hecho de que todos los sábados por la noche se la pase con sus amigos jugando al futbol en la Playstation.

Si. Juegan en tu comedor, sentados en tu sillón, comiendo de tu alacena, tomando hasta el agua de tus peces que boquean mientras lamentan el hecho de no haber nacido anfibios. Y lo peor no es eso. Mientras arrojas por el inodoro a Pepe, el primer caracius que abandona la casa, Messi - o mejor, tu novio que cree serlo- sigue pensando en que lo mejor que hizo fue haberte regalado esa fabulosa maquina aniquila-neuronas para día de los enamorados, la que solo iba a usar con vos.

Vos, que apagando las velas de la cena romántica con suspiros de decepción, le confesaste que el ultimo jueguito que jugaste fue el Wonder Boy en unos fichines de San Bernardo cuando todavía te secabas el acné con alcohol de quemar y canchereabas por la peatonal luciendo vestidos bobos con zapatos leñadores y medias de toalla hasta las rodillas.

Y ya no podes evitar escuchar lo que tu amiga Miss Sinceridad tiene para decirte: -Amiga, tu chico es el tipo de hombre al que le importás pero a su manera. Claro que no sabe aclararte cual es su manera que ya te va pareciendo bastante alejada de la que tenias en mente cuando le dijiste que seria copado la convivencia.
Y entonces recordás una frase que pasaste por alto, algo que te dijo al comienzo de la relación, en la segunda cita, mientras se clavaba una hamburguesa doble con desvergüenza simple: 

- Conoceme, no me idealices.

Claro, él te avisó pero vos no lo escuchaste.

Habías creído encontrar al hombre ideal pero lo cierto es que acabas de descubrir a un hombre real. Asi es que amanece y ahí lo tenés despidiendo al último goleador del campeonato mientras  se toma la rodilla quejándose de que ya no esta para estos trotes. Vos le frotas un ungüento boliviano para calmar su lesión y te preguntas si existirá el Wonder Boy para la Play.

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