Aquí les presentamos las 3 historias finalistas del concurso “Cambiá tu look”.Juana, Melina y Flavia están en carrera para renovarse en Darse corte. La ganadora depende de vos. Votá tu historia preferida a través de nuestra página de Facebook.
La semana que viene anunciaremos cuál fue la historia preferida de las lectoras.
¡Muchas gracias a todas las participantes! Por el solo hecho de habernos contado su historia, recibirán un bono para un servicio de peluquería. ¡En breve nos pondremos en comunicación con cada una de ustedes!
¡Les deseamos mucha suerte a las finalistas!
Comienza la recta final... ¿Quién ganará?
La historia de Juana:
Mi historia empieza de una forma bastante trillada, no sólo por el típico machismo de esta sociedad, sino porque adiviné la situación bastante antes, sin suficientes pruebas de la traición, pero sí con todos mis sentidos en alerta diciéndome “sí, boluda, tu marido se cogió a su ex”.
Así fue cómo después de 7 años de compartir una “vida”(que hoy no quiero volver a tener en ningún sentido) de los cuales 5 fueron en convivencia con el susodicho, todo se terminó. Lo eché de nuestro hogar, a él, su mochila y sus vitaminas (porque estaba segura que le iban a hacer falta mucho más que a mí).
Esto pasó hace 5 meses, e inmediata y dolorosamente comencé un proceso de liberación y descubrimiento de la mujer que era y los sueños que había tenido años atrás, cuando crecía y aprendía de esta maravillosa vida.
Comprendí que la distancia entre los sueños y la realidad podía acortarse con sólo tomar las decisiones correctas y con poner todo en su lugar.
Me convertí en mi prioridad, prestando mucha atención a mis deseos, a mis ganas de cambiar y de gozar.
¡¡¡Hoy soy muy feliz!!!, me siento bien, auténtica y no tengo a ningún inútil que mantener, ni soportar su depresión y sus no-ganas de hacer nunca nada en particular.
En fin, volví a dibujar, a bailar, a andar en bolas en casa… hoy me siento más linda, seduzco, sonrío y salgo con chicos que me gustan muchísimo.
Esa es mi historia, si alguna de las lectoras está pasando o sufriendo por un hombre, les digo: no lloren ni extrañen tanto, ¡¡¡por suerte una nunca sabe lo que nos espera!!!
Besos,
Juana
La historia de Melina:
Mi pelo se llama Jhonny. Sí, tiene nombre, porque tiene vida propia. Y puedo probarlo.
Siempre hizo lo que quizo, nunca aceptó indicación alguna de mi parte: ni rayas, ni peinados, ni orden, ni cortes lograban durar más que unos segundos. Eso me valió el mote de "La bruja" en la primaria.
Reconozco que mi madre hizo cuanto pudo, recordemos que crecí en una época en la que la Savia Vegetalis era lo único que existía para suavizar al rulo. Pero Jhonny se reía de la Savia, que no sabía nada de rulos.
Su rebeldía se hizo más notoria en la adolescencia. Sólo les daré un dato: era la época de los flequillos parados y lacios, desde ya, yo sólo podía atinar a estirarlo cual bailarina, amordazarlo en un rodete tirante y embadurnarlo en Lord Cheseline, porque era lo único que lo atrapaba y lo matenía a raya.
Pero la vida da revancha y, allá por los noventa, aparecieron las planchitas. Dios había escuchado mis plegarias y las de mi peluquero barrial, que se había ampollado los dedos tratando de hacerme un brushing antes de un cumple de quince en el que quería un look '60s. Y ahí me vengué: lo planché, lo aplasté, lo dejé sin aire y sin volumen, pero logré estar lacia. Claro, por unos meses. Todo fue bien hasta que el pelo empezó a lanzar un olor a pastizal serrano incendiado y -a riesgo de quedar pelada, que siempre fue una opción, salvo porque mi cabeza ahuevada que me impedía el look Sinead Oçonnor-, tras diez años de feliz lacietud, paré.
Y ahí Jhonny volvió a ser libre, creció, se liberó y recobró su volumen y enrulado, el mismo que me hizo ganar -desde pequeña- el mote de "La pequeña Salomón".
Hoy, tengo una hija enrulada, a la que trato de educar capilarmente para que crezca feliz y peinada. O despeinada, que es el único estado posible con los rulos, basándome en mi experiencia.
A menos que logren, en Darse Corte, hacer algo por mí y por Jhonny.
¡Beso!
Melina
La historia de Flavia:
Chicas, es simple: cumplí 40, me peleé con mi novio luego de 3 años y pico, tengo que empezar de nuevo con toooodo el piripipi del levante y necesito estar divina para eso, ¿no?
Besos,
Flavia