Conociéndonos… versión ELLOS

¿Creíste que solo nosotras analizamos cada palabra que ellos nos   dicen? Presentamos material explosivo de un hombre que nos confirma nuestra peor pesadilla: ellos también lo hacen, INCLUSO, desde la primera cita.


Por Silvana Amorena

Recientemente he comenzado a trabajar con un hombre. Estamos aproximadamente ocho horas juntos. Al principio estaba nerviosa creyendo que la soledad nos iba a unir en un tórrido romance. Los dos somos adultos, independientes y nos gusta divertirnos, los condimentos necesarios para cualquier romance, ¿no? Pero para mi sorpresa terminamos siendo amigos. No es el primer amigo varón que tengo en la vida, pero es el primero que me dio tantos detalles de la nueva relación que está comenzando, que pensé que tener en cuenta su versión nos podría ayudar a replantear nuestra estrategia cuando conocemos a alguien.

Mi amigo, a quien llamaremos Diego Armando para proteger su identidad, es un gran usuario de Facebook, y es allí donde conoció a su nueva conquista, una bailarina de 30 años. Diego es uno de los últimos solteros de treinta y pico que afirma que quiere casarse y tener una familia, aunque poco hace para lograrlo, ya que se la pasa saliendo con mujeres mucho más grandes o mucho más chicas que él. La bailarina es la primera candidata acorde para lograr el objetivo de formar una familia.

La primera cita fue un domingo a la noche, unos drinks en un bar de Palermo. Diego Armando nunca intenta tener sexo en la primera salida, dice que no le disgusta si surge, pero nunca lo provoca. (Anoten chicas, el tema del sexo en la primera cita sigue siendo una problemática ambigua que tenemos que seguir investigando, a pesar de lo que nos diga Vladimir Martel). Recapitulación de Diego Armando:

Lo peor:

Que ella haya hablado sobre su ex. (Nota mental a nosotras: no hablar de nuestro ex, sabemos que está mal, pero seguimos haciéndolo.)

Invitarlo a una actividad personal para una segunda salida. (En este caso, ella lo invitó a ir a bailar tango. Esto casi hace que Diego Armando salga huyendo en un 2x4.)

Lo mejor:

La bailarina se autodefinió como una persona independiente y remarcó que no le gustaba que sus novios la monitorearan o la llamaran todos los días. (Diego armando se enamoró de esta frase al punto que creyó encontrar a la madre de sus hijos.) 

Recuerdo a mi amigo narrando lo feliz que lo hacía conocer una mujer segura de sí misma, y sin el pedido de atención que muchas mujeres demandan de una pareja. Había esperado las 48 horas obligatorias después de una primera cita y realizó el primer llamado. 

¡Sorpresa! La bailarina está ofendida por no recibir ningún llamado y ningún mensaje de texto el día después de la cita. 

¡Confusión! ¿Acaso no le molestaban los llamados y los mensajes?. Ella retruca diciéndole que "de él" le hubiesen gustado. 

TENSA CALMA. Llamado a la solidaridad femenina: Todas mentimos, intentemos que la ficha caiga cuando ya haya cariño. Mujeres, esperemos al quinto o sexto mes para soltar la neurótica/paranoica/mitómana o lo que sea que llevemos adentro.

Diego Armando se siente estafado, desilusionado, usado, ultrajado, engañado. Lo veo regresar del llamado telefónico como quién regresa de una guerra en el bando perdedor. Sus ojos perdieron el brillo que 48 horas antes había nacido. Ella le mintió. Diego Armando se sincera y me dice: “A mí no me molesta llamarla todos los días, pero ella me mintió, me dijo que era alguien que no es y eso no lo puedo perdonar”.

Aunque Diego Armando está seguro de que la ella no es de fiar, prepara la segunda cita porque "no estaría mal tener un poco de sexo con una bailarina mientras sigo buscando a la madre de mi hijos, a esa mujer que no me mienta en la primera cita".




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