Trauma 2.0

¿Qué hacemos cuando una simple publicación en facebook se nos va de las manos?

Por Melisa Sansotta



En el mundo de hoy se duda de todo hecho que no muestre evidencia sustentable en Internet. Mantener un noviazgo sin la correspondiente etiqueta de Facebook puede ser traumático para una generación 2.0 dependiente. Cuatro años mantuve Una Relación con alguien que no se dejaba etiquetar porque no tenía Caralibro. Meses después de separarme descubrí que sí tenía una cuenta, pero para esta altura ya estaba yo demasiado preocupada en responder “Sí, en serio” a cada comentario cuestionador de mi publicación “Melisa Sansotta ha pasado de estar En Una Relación a estar Soltero”.

Me dije a mí misma que nunca más cambiaría mi estado civil de la red social. Comencé una pareja estable y recién fue hace unas pocas semanas que noté que quizá el ascendente número de pajeros que me pedían autorización de amistad podía deberse a que mi perfil profesaba una soltería mentirosa. Fue entones que “Melisa Sansotta ha pasado de estar soltera a tener una relación”. 45 Me Gusta, 32 Comentarios. Una chochera mi muro. El miedo se fue y el cambio se sucedió sin dejar heridos.

El envión ganado con tan pocos clicks, la confianza asumida, una foto de novios que sube a la web y, por pecar de linda, se transforma en foto de perfil. Y comienzan los Me Gusta, pero no temo. Avanzan los comentarios positivos, al público femenino le gusta cuando una sale de competencia, pero me mantengo calma. De pronto la hora pico y una acotación de mi propia madre haciendo alusión a lo lindos que serán sus nietos. Se desata el caos, sube el calor y la necesidad de que nadie esté en este momento en Facebook para leer la desubicación de mi mamá. Entro a la foto, me dispongo a eliminarla, pero la humorada de esta señora ya sostiene 3 Me Gusta. No puedo hacer desaparecer esta evidencia, es tarde. Rezo entonces “qué él no lea, que él no lea y que si lee que no crea que me brilla el útero ya mismo”. Y recordé mis miedos, vi por qué había evitado la demostración web hasta ese instante.

Los comentarios seguían: “Bancatelá”, “Mel tiene novio, Mel tiene novio” y “al fin algo potable”. Mi madre desacatada. Mis amigas brindando apoyo incondicional a lo que también en sus muros sería una pesadilla. Pánico a bordo, sudor frío, dolor de panza. Un cartelito rojo que se asoma de pronto sobre mi Facebook: ¡Es él y ha comentado mi foto de perfil! Me baja la presión mientras leo cómo le agradece a mi madre por el saludo de cumpleaños, el único de sus comentarios que borré por reflejo, por invasivo, por histeria previa. Le dije que era bueno por no odiarme por antivida privada y por no mandar a amputarle los dedos a mi madre y me reí con 7 jajás para disimular mis nervios. Es que las chicas nos hacemos los rayadores, pero somos corchitos de felpa…

Hoy duermo tranquila con mi foto ñoña pública y etiquetada. La cantidad de nuevos amigos pajeruanos ha sido completamente erradicada y puedo afirmar que, pese a mis paranoias, nadie salió escapando por ruta 202 hasta perderse bajo un cactus en la oscuridad de la noche. Mamá no se arrepiente de sus comentarios, pero al menos evito que los reafirme públicamente. La armonía 2.0 ha comenzado.




Hacete fan de Victoria Rolanda en Facebook: www.facebook.com/RevistaVictoriaRolanda www.twitter.com/RevistaVictoriaRolanda

Related Posts with Thumbnails


MODA

Estar cómoda está de moda: las zapatillas tipo Keds

Leer más


 
::Staff ::Así empezó todo ::Cómo anunciar ::Confian en nosotras::