De paseo por un frío místico y encantado
Por Cécile
Aunque el título de su colección es “Sobre hielo”, inspirada en el patinaje artístico de los años 20 y 30, el desfile de Cecilia Gadea pareció caminar en otra dirección. Fue una mezcla de cuento de hadas y severo misticismo: modelos con pelo recogido y raya al medio, encapuchadas y calzadas de negro, con abundante purpurina en los ojos y vestidas la mayoría hasta las rodillas, como personajes de una campiña Amish encantada.
Este espíritu riguroso y mágico se vio reforzado con su marca personal: géneros calados con láser y múltiples capas superpuestas. Tanto frentes como espaldas de vestidos se conforman con piezas rectangulares de estricta caída vertical o con un solapado más irregular y de mayor movimiento. Muchas de estas piezas aparecen terminadas con la vertiginosidad del filo zigzag, otras con el propio calado de un motivo repetido (variaciones del cristal de nieve) que por superposición genera distintas resoluciones de fondo y figura.
La reminiscencia religiosa aparece en los gorros de oración atados al cuello, en los vestidos blancos, así como también en los sobretodos de paño de mangas abiertas hasta la altura de los codos y en los calentadores de mano. Apurada por el frío o no, los dos últimos inducen una determinada posición en un andar sereno e introspectivo: manos al frente y unidas.
Luego de un paseo acompañado de melodías ambient, debemos decir que las impecables terminaciones rigurosas y exquisitas fueron la mayor apuesta de la colección otoño-invierno 2010 de Cecilia Gadea.







