Hombres "Permitidos" y "No Permitidos"

En cuestión de hombres, siempre hay épocas de vacas flacas, especialmente cuando una se acaba de separar y tiene la autoestima por el piso. Para atravesar con diginidad estos difíciles períodos de hambre, les presento el menú de hombres Permitidos y No Permitidos. Así evitaremos engullir algunos platos que en felices circunstancias hubiésemos rechazado rotundamente.

Por Aurelia Gómez





Siempre es bueno tener bien en claro los "Permitidos" y "No Permitidos". Esto nos evitará que cuando culmine el período de escasez no tengamos nada (o casi nada) de qué arrepentirnos.

Permitidos:


Primos segundos, terceros, cuartos o quintos: excepto si tiene el título de “hermano” por algún lado, vale.


Amigos lejanos de un ex: al igual que los amigos del amigo de un ex, están permitido.



Primo de un ex: siempre y cuando haya pasado un tiempo prudencial y el primo no sea buchón.

Ex circular o boomerang: cuidar que la relación no esté demasiado viciada. Ir con precaución.

Hermanos de amigas: previo aviso a la correspondiente amiga, al menos un “che, tu hermano está bueno, mirá que en cualquier momento le bajo la caña”, o algo así.

Amigos del sexo masculino: mientras no sea un mejor amigo, o un amigo de toda la vida, todo bien. Estamos hablando de relaciones ocasionales, claro.

Vecino: verificar previamente que el tipo no sea ni un fanfarrón ni un obsesivo. Si es un obsesivo, evaluá que sabe donde vivís y que te puede esperar todas las mañanas paradito en la puerta de tu casa con tal de ligar otro polvo. Y si es un fanfarrón, hasta el carnicero te va a guiñar el ojo.

Bagayos de todo tipo: asegurarse de que el tipo no tenga forma de volver a ubicarte (dar mal el teléfono, no dar el mail, y nunca citarlo en tu casa). Sólo con todos esos "peros" está permitido.

No Permitidos:

El ex que te dejó: ¡NOOO!, escuchame nena, ¡NO! Acordate de todas las que te hizo pasar ese hijo de la gran siete. Aparte, el desgraciado es capaz de rechazarte otra vez. ¿Y qué vas a hacer ahí? ¿Quién va a venir a juntarte en pedacitos? No lo merece, tachalo de la lista, ¡YA!

El mejor amigo de un ex: definitivamente, no. Aunque te tire onda, no. Lo que está en juego es un orgullo que consiste en decir: “podría, pero no”. La fortaleza existe, aunque el tipo se parta en cuatro por conseguir que aflojes. El recurso de salir con el mejor amigo de tu ex sólo valdría dentro del marco de una feroz venganza.

Hermano de un ex: esto es muy peligroso, porque los hermanos suelen ser muy culposos. Le confiesan a tu ex el “desliz”, se putean, se pelean de lo lindo, después se abrazan llorando, y le cuentan a toda la familia lo puta que sos. No, mejor no (salvo que ya hayas quedado con esa reputación en la familia. Si es así, una mancha más al tigre no le suma ni le resta a nadie).

No recomendados:

Un amigo de un ex novio: cuando hablamos de amigo de un ex novio, presuponemos que mínimamente se telefonean cada tanto, se encuentran para jugar a la pelota, o algo. Si el tipo en cuestión perdió el contacto, entonces pasa a la categoría de permitido, y pito catalán. Si no, queda en la dudosa tierra media de lo no recomendable y, según el caso, se deberán juzgar las circunstancias, esperanzas de reconciliación con la relación anterior y la cantidad de alcohol en sangre que tengas.

Empleados de lugares que frecuentamos: pensemos en lo insoportable que es el rayo de sol del mediodía al lado de una figura mínimamente abominable. Imagínense revivir este horror todos los días, o semanalmente, y tener que buscar patéticos recursos para irse por la tangente, como disfrazarse, esconderse atrás de una góndola, o salir con anteojos de sol, sombrero y campera con capucha a la vez. Yo, con recuerdos muy penosos sobre este punto, les lanzo una sincera petición de ¡abstenerse!, para evitarles el doloroso trance.


Vecino de edificio casado: si se puede, evitalo, ¡es un quilombo! Si no se puede evitar, ¡y bueh!

Profesor del gimnasio: pensá qué es más importante para vos, si tu estado físico o la cita en cuestión (esto puede depender del tiempo que se lleve en ayuno). Tené en cuenta que el primer paso para dejar el gimnasio es involucrarte con el profesor. Fijate bien cuál es tu prioridad, y si tenés otro gym cerca, copado y a un módico precio.

Compañeros de trabajo: caso similar al del vecino. Considerar seriamente que el tipo no sea un fanfarrón ni un pesado. Si es un fanfarrón, fuiste, alpiste, perdiste. Remontar esa situación te va a costar por lo menos un año.


Después de un año de escasez, prescribe todo tipo de relación, o sea, vale todo, ¡ya fue!

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