Victoria Rolanda en PERFIL

Estamos muy emocionadas con la mención de Victoria Rolanda  en la nota de Perfil como la “primera revista femenina virtual”, en la se destaca nuestro uso de la  “plataforma de blogging” para la publicación.  Gracias a este detalle técnico, y a sólo un mes y medio de su lanzamiento, Victoria Rolanda fue mencionada entre “Los 10 blogs femeninos más relevantes de la Argentina”.

Dijo Perfil sobre Victoria Rolanda:

“Abordan los temas que interesan a las chicas desde una óptica moderna y un estilo innovador, dejando de lado los clichés característicos de la revista femenina y dejándose invadir por una espontaneidad más característica de los blogs que de los géneros periodísticos tradicionales".

Gracias a nuestras lectoras y lectores por las 17.000 páginas vistas en este poco tiempo.




El equipo de Victoria Rolanda

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Inseguridad Privada






Todos hablan de la inseguridad, los medios, los políticos, la gente por la calle, en la oficina, en el taxi, en el colectivo... ¿pero de qué hablamos cuando hablamos de inseguridad?, ¿no sería mejor dejar de repetir los mismos reduccionismos de siempre, que lo único que hacen es paralizarnos, aterrarnos?, ¿no sería mejor ampliar más nuestra mirada acerca de lo que realmente pasa afuera y plantearnos qué es lo que hacemos nosotros como individuos en una sociedad que mata, no sólo con el gatillo, sino también con el hambre, el miedo y la indiferencia?






Por Carolina Grillo

Cuando era chica vivía en un barrio “bien barrio”, de esos con árboles, mucho verde, una plaza y esas cosas. Hubo un verano, tendría yo unos cinco o seis años, que empezó a circular por el barrio la “historia del Hombre Gato”.


Según se contaba, el Hombre Gato era un ser perverso y despiadado, un hombre que tenía en lugar de manos, garras y en lugar de dientes, fauces y que escondido en las copas de los árboles, acechaba el paso de mujeres y niñas que caminaban solas para abalanzarse sobre ellas y cercenar alguna parte de su cuerpo.


La historia del Hombre Gato es la primera sensación de miedo que recuerdo. Sin duda, respondía a una historieta que inventó algún adolescente aburrido o una madre con ganas de dormir la siesta y tener quietos a sus hijos ansiosos de plaza.

Más allá de lo inverosímil del cuento, recuerdo que cada vez que atravesaba el camino que separaba mi casa de la plaza, corría como perseguida por mil demonios hasta llegar.

Estos últimos tiempos parece haberse instalado entre nosotros el tema de la INSEGURIDAD. Así, con mayúsculas. Todos hablan de eso, la señora en la verdulería, el cajero del banco, el que hace la tapa del diario, la depiladora, Susana y así sigue la lista. Y entonces yo me puse a pensar en los miedos. El miedo como representación arquetípica, como parálisis, como tema de agenda.

No es mi intención en este caso entrar en la dicotomía entre las posiciones del “nos están matando a todos” y la de “la inseguridad es una mentira”, sino que más bien quiero reflexionar sobre la construcción que hacemos como sociedad, como individuos y, en este caso yo, como mujer, acerca del miedo.

Hace unos meses íbamos a morir todos de gripe A. el verano anterior el dengue aparecía como una posible plaga bíblica. hoy van a matarnos porque sí a la vuelta de la esquina. Es posible que suceda. También es posible que no. Creo que el arraigo del miedo ancla en un lugar un tanto más profundo. La violencia simbólica es a veces más peligrosa que la real.


Es terriblemente violenta una muerte durante un asalto. Sí. Pero es terrible también lo es la muerte de un chico por desnutrición. Como también la de una mujer por un aborto mal realizado o de un anciano por abandono. Es violento que no todos tengan acceso a la educación y a la salud. Eso también es inseguridad. Vivimos en un mundo que nos asusta con permanentes “Hombres Gato” que amenazan con cercenar nuestra libertad.

Tengo mis propias inseguridades privadas. Temo que mis padres no tengan un vejez digna o que el hijo que algún día quiero tener no tenga la libertad de pensar. Temo a veces (sólo a veces) no entrar en lo parámetros de chica bien, calladita y remilgada. Temo no saber qué va a pasar mañana. Me asusta no poder planificar. Bastante tiene cada quien con sus propios Hombres Gato. Bastante real y dura es la realidad como para andar comprando exacerbaciones.

Está bien tener cuidado, pero no terror. La sensación de caos paraliza. Es real el peligro, pero no hay que olvidar que también lo construimos en nuestras subjetividades, o lo que es peor: lo construyen otros para tenernos quietos.

Por eso, siempre trato de acordarme que aquellas tardes de mi infancia el miedo que sentía era real, pero nunca, ni una sola tarde de ese verano dejé de correr a la plaza para ir a jugar.

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Agustín Aguirre: "Desde que existe internet se acabaron los galanes"


Agustín Aguirre, escritor y guionista nacido en Buenos Aires, es el autor del famoso blog “El bobero”. Gracias a su personaje ha sido premiado como uno de los 10 mejores escritores de humor de habla hispana y ha sido publicado en reconocidos diarios nacionales e internacionales. Recientemente publicó por Mesa Editorial su libro que lleva el mismo nombre que su blog.

Durante la semana nos dio una entrevista para Victoria Rolanda:


-En tu profile del Bobero terminás con una frase que a mí, sinceramente, me pone la piel de gallina. ¿Te costó muchos tropezones aprender que “si no se vive cómo se piensa se terminará pensando cómo se vive”?

-Uf, demasiados. Yo soy como un perro que ve un gato si de valores, pensamientos y felicidad se trata. Ni bien la veo salgo corriendo a atraparla. Al fin y al cabo la felicidad es un gato, a veces se esconde en lugares recónditos, a veces duerme en nuestra cama, y a veces se va por mucho tiempo.

-Esta pregunta es para las Victorias que leen la revista: ¿De verdad pensás que un beso lo cambia todo?


-Ese texto nació de un hecho en particular, y me sorprendió las reacciones que causó. Incluso hubo gente que me mando e-mails diciéndome que había largado todo a la mierda, ja. Pero sí, lo creo fehacientemente. Un beso a tiempo a una persona que está a punto de morir, es un remordimiento menos, un beso a otra persona estando en pareja te hace infiel, un beso de quien apreciás te cambia el día, y un beso nunca dado, puede dejarte la vida entera soñándolo.

-En tus textos siempre se nota que te apasiona el cine ¿Cuál es la película que siempre repetís los domingos?


-La verdad es que soy un amante del cine sencillo. Siempre cito la misma película, Cinema Paradiso.

- Es una película muy hermosa.

- Sí, pero si la viese todos los domingos ya me habría cortado las venas con una milanesa de soja.

-Es un fenómeno muy notorio la profesionalización de los blogs. ¿Qué consecuencias pensás que van a traer a largo plazo?


-Tengo plena seguridad y esperanza de que en algún momento desaparezcan. Creo que hoy en día cualquier persona aburrida se abre un blog, y está bien, es lógico. Pero con los años irán quedando aquellos que le sacan un rédito económico, social o artístico. De cualquier forma no creo que jamás suplanten a los medios de comunicación. La gente es muy desconfiada.

-Cuando hablás de tu hermana, Carolina Aguirre, siempre se nota mucha complicidad entre ustedes ¿Cómo puede ser que haya dos escritores exitosos en la familia?


-La diferencia entre mi hermana y yo es que yo soy la consecuencia de su causa. Ella ansió toda su vida escribir, y yo siempre disfruté de exponer mis pensamientos. Algun día escribiremos algo juntos, pero si le llegamos a dar rienda suelta a nuestro humor ácido tendríamos que exiliarnos en la isla de Lost.


-En toda familia, uno de los padres siempre se opone a que su hijo sea escritor. ¿En tu caso cuál fue? ¿Papá o mamá?

-Ja, qué pregunta. ¿Hay que responderla?


- Como prefieras.

-La verdad es que me lo guardo para mí. Lo que puedo decir es que cuando uno tiene un objetivo fijo, nadie en la vida puede tirarlo abajo. Así que no interesa quién quería o quién no, lo que importa es que sea real. ¿Quedé bien? Ja.

-El otro día leí la historia de cómo se conocieron tus bisabuelos. ¿Creés que hay algo del amor que está más difícil en nuestra generación o lo que nos mata es el escepticismo de que ya no haya historias así?


-No, para nada. Lo que verdaderamente creo es que la accesibilidad de nuevos medios de comunicación mató la imaginación y el despliegue de conquista. Hay una frase que dice que desde que se inventó la pólvora se acabaron los guapos. Y desde que existe internet y los mensajes de texto se acabaron los galanes, ja. Pero la generalización es un vicio, y sería realmente un error considerar que todas las personas son iguales.

- ¿Qué páginas web considerás imperdibles?


- No leo muchos blogs, la verdad. Pero de tanto en tanto también me pego un giro por La Peleadora, Orsai, y Revista Peinate.

- Yo en realidad te pregunté por páginas webs...

- La verdad que las que más visito son la página de Club Atlético Tigre para ver la informacion del equipo. Y ahora comencé a leer una nueva página que se llama Duro de Rajar, que es de la gente que hacía todos los guiones de Duro de domar, pero que fue despedida por negligencias de la productora. Están armando algo muy bueno, y creo que les va a ir muy bien.

-A ver, 5 verdades absolutas sobre las Victorias.


-Todas las Victorias juegan, jugaron, o jugarán al hockey.

Las Victorias tienen tetas chicas.

El 80 % de las Victorias son petisas.

Las Victorias tienen noviazgos largos.

Las Victorias siempre están de buen humor.


-Y bueno… ahora les toca a las Rolandas.


-Las Rolandas siempre piden explicaciones cuando las dejás.

Las Rolandas tienen noviazgos cortos.

Las Rolandas son extremadamente crédulas.

Las Rolandas jamás tiran una carta de ningún ex novio, asi sea del jardín.

Todas las Rolandas quieren casarse por iglesia.

-¿Shakespeare o Woody Allen?


-Woody Allen, sin lugar a dudas. Shakespeare fue sólo el primero. Como los Beatles.

-¿Coyote o Correcaminos?


-Mmm, ¿Los Súper Campeones vale?

-¿Greta Garbo o Betty Page?


-Betty Page.

-Y ahora se viene la gran pregunta del millón: ¿Victoria o Rolanda?


-Sospecho que no existe Victoria ni Rolanda. Ambas se adecuan a lo que quieren según lo que el otro les hace sentir. Pueden cambiar de personalidad entre ellas depende de con quién estén. Pero si tengo que elegir, llamaría a las dos y haría un ménage à trois.



Entrevista: Vivian García Hermosi



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"Echale agua" de Agustín Aguirre

Agustín, o sencillamente El bobero, como lo llaman sus lectores, nos cedió amablemente su post Echale Agua para la sección Hermanas, en donde desarrolla la invención de un lenguaje particular con sus hermanos, con el objetivo de volver locos a sus padres.  Claro ejemplo de cómo se potencian entre sí aquellos de una misma familia.
Agustín Aguirre es también hermano de Carolina Aguirre, la creadora del blog "Ciega a Citas" que fue llevado a la televisión y hoy es una exitosa serie.

Recuerdo incontables anécdotas graciosas de mi infancia. Sin embargo, nada llegó a superar jamás el hecho de haber creado, literalmente, un nuevo lenguaje.

Nuestros padres, creían que mi Hermano, Mi Hermana y yo, estábamos totalmente locos, y que teníamos que ser internados en un pirandero lo más pronto posible.

A pesar de las prohibiciones que teníamos por parte de ellos en cuanto usar nuestro lenguaje, solíamos hacerlo en reiteradas ocasiones, pero principalmente frente a ellos, como un acto de infante rebelde.

Aquí les transcribo uno de los diálogos más divertidos que recuerdo haber tenido en el auto de mi padre.

Para develar el significado de la palabra, basta con hacer click sobre la misma.

Mi Hermano:
- Che, ¿Por qué el Ají está tan zarpado en Chacarita?

Yo:
- No sí, se le voló el tapete por que tuvo una historieta con Verdolaga.

Mi Hermano
- ¿Se habrá enterado que no colandrini en el Techista?

Mi Padre:
- ¡Che, déjense de decir locuras o los bajo!

Inmediatamente se escuchaban unas risas desmedidas. Verdaderamente disfrutábamos sacarlos de quicio. Ese día estábamos haciendo uno de esos viajes familiares con destino corto.

Mi Padre:
- ¿Qué es el ají? ¿Qué es el techista? ¿A vos te parece? (Mientras miraba fijo a mi Madre)

Mi Madre:
- Chicos, hablemos normalmente, así participamos todos.

Mi Hermana:
- Qué infierno, a verdolaga le pintó la de Daniel Laruso, la que faltaba. Me parece que al ají le creció más el zapallo, cada vez que miro para adelante siento que va a explotar y me va a ensuciar.

Mi Padre:
- Chicos, vamos a conocer a la nueva novia de su tío, así que les pido encarecidamente que se comporten y que lo hagan quedar bien.

Yo:
- Uh, ¿Era esa la mandarina? ¿Y qué pedazo de torta nos comemos nosotros?

Mi Padre:
- ¿Qué mandarina? ¿Pero de qué torta habla este chico? (Mientras miraba enojado a mi Madre. A medida que el diálogo se ensuciaba más, mi padre iba aumentando la velocidad, y el ambiente era una bomba de tiempo)

Mi Hermano:
- Pero el tío es gordo, tiene olores, y encima es hincha de River. ¿Quién carajo le va a dar bola?

Mi Hermana:
- Será una oligofrénica como él. Otra no hay. (Mientras meneaba la cabeza)

Mi Padre:
- Hablá bien. Chicos, la vida no es todo apariencia. A su tío lo pueden querer, es una buena persona.

Yo:
- ¿Entonces a qué vamos? ¿No podíamos visitar buenas personas más cerca de casa?

Mientras mi Padre se agarraba la cabeza, como quien acaba de recibir la peor noticia de su vida, comenzamos a reírnos demencialmente de algo sucedido ese mismo día.

Un amigo de nuestro Barrio, llamado Andrés, había intentado prender fuego un sapo. En su afán de incendiar al pobre bicho, se prendió fuego a él. Pero no de esas prendidas de un segundo, se prendió fuego a tal punto que los vecinos debieron tirarle volquetes de agua para apagarlo.

Mi Hermano:
- Claro, encima me pierdo el partido de Boca. Aparte, seguro que se separan a las dos semanas y nos hicieron ir al pedo. El tío está loco, no le va a durar.

Mi Padre:
- Para cada roto hay un descocido, chicos.

Mi Hermano:
- ¿Y para Andrés que está quemado?


Agradecemos a Agustín Aguirre por su gentileza.



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Blanco y Negro




Hola, mi nombre es Clara. Tengo 21 años recién cumplidos, estudio Artes en la UBA y vivo con mis viejos. Me gusta mucho la fotografía, los postrecitos Danet y tirarme a ver pelis con mi gata (todo en el mismo nivel). Desde ahora voy a formar parte del staff de Victoria Rolanda y les voy a contar un poco de mi vida de vez en cuando. Espero que este sea el principio de una larga amistad. En esta ocasión les voy a contar acerca de mi primer trabajo.





  Blanco y Negro

"Te vamos a pagar 500 pesos por mes, pero con las comisiones que hagas podés llegar a ganar el doble o quizás el triple. Eso depende de vos y de la garra que le pongas. Eso es lo bueno de este laburo."

Y caí. Me compré un cuaderno y unos resaltadores nuevos. Le pedí prestada una remerita a mi hermana y me encaminé hacia el primer día de mi primer trabajo.

Mientras volvía a casa en el tren, mentalmente organizaba a qué destinaría TODA esa plata. Salidas, ropa, libros, ¡hasta un auto! Era sólo cuestión de esperar. La señora de la permanente lo había dicho, "dependía de mí", y si algo yo tengo es determinación.

La primera semana transcurrió relativamente tranquila. era la semana a la que denominaban de “capacitación”. En ese lapso veíamos las especificaciones de los productos a vender, cuándo debíamos hacerlo, qué decir, cómo involucrar al cliente, etc. Nos metieron a un grupito de quince personas en una habitación chiquita con la premisa de que “podíamos tomar todo el café que estaba en la mesita”. En la pantalla nos mostraban a modo de ejemplos personas interactuando, chicos preciosos vendiendo con la mayor de las felicidades, cuestión que no coincidía con la realidad que presentaba la cara de mis compañeros. Esa debió ser mi primer alerta.

Después de esa semana no podíamos más de las ganas que teníamos de agarrar el teléfono y empezar a llamar y llamar. Sentía que podía vender lo que quisiera, que nadie podría pararme. Mi sueldo iba a ser de millones, porque todo dependía de mí. La mujer de la permanente encandiladora había logrado despertar mayor fuerza y autoconvicción en mí que años de terapia.

Me llevaron al lugar de trabajo. Era un escritorio sucio, apenas separado del vecino por una tablita de madera. No había computadoras “porque estamos arreglando las que tenemos. Son muy viejitas”.

De pronto, la rubia simpática desapareció y emergió la supervisora. Una mujer que parecía más bien una celadora, por su pollera larguísima y su cabello que combinaba dejadez y aceite color patito. Me hizo recordar a aquellas celadoras de las películas yanquees, a la que los chicos siempre terminan empujando y enchastrando.

Nos pidió que nos sentáramos en nuestros lugares, que ella luego iría a darnos instrucciones.

-Toma nena. Ésta es la guía de teléfonos que tenés que llamar. Acá tenés tu botellita de alcohol, cuidala porque te tiene que durar todo el mes. Vos entrá a llamar, si podés cerrar alguna compra levantás la mano y vengo. ¿Alguna pregunta?

-Sí… ¿Para qué es el alcohol?

Esa debió ser mi segunda alarma.

Pasaron las semanas y si bien el trabajo era alienante, había logrado simpatizar con mis compañeros. Nos dejaban salir a fumar al pasillo y si en el día lográbamos vender una tarjeta a tres clientes, nos regalaban una fichita para la maquina de café. ¡Era como vivir un sueño!

Ya me había hecho amiga de la espantosa guía; y ya no me sentía tan mal cuando alguna persona me reputeaba por teléfono.

De pronto pasó: hice mi tercer venta en un solo día. Increíble. Estaba como loca, pensaba que ese era el comienzo de un destino creado sólo de triunfos.

Esa debió ser mi tercer alarma.

Me fui silbando bajito a canjear mi merecida ficha por un café. No tomé nada durante el trayecto del pasillo al box. Quería que en la sala todos me vieran llevándolo. Era como mi medalla de triunfo.

- ¿Donde estabas boluda?. Dejá, yo agarré tus cosas como pude. Andá a ver que no haya quedado nada en el box y corré. Corré y bajá por las escaleras. No vayas por el ascensor que ahora ya no hay tiempo de tomar el ascensor.

Mi café no sólo perdió todo el protagonismo, sino que ver a todos corriendo y gritando me produjo una sensación apabullante de miedo por más que no supiera que era lo que estaba pasando.

_¡Dale boluda! no te quedes como marmota. agarrá tus cosas y rajá. Vino la cana, boluda. Está abajo, en cualquier momento suben.

Siempre tocaron la fibra más intima de mi corazón esas películas cursis de revolucionarios que corrían por la calle reclamando algo. Tanguito era como la versión más acabada del asunto. Por eso tenía muy presente la frase ¡cayóooo la cana! Y siempre la asociaba a que yo corría, me encontraba sola, agitada en un callejón, y de pronto un muchacho bolchevique de barba y cabellos rizados aparecía y me decía “¿estas bien?, vamos, dame la mano, no te preocupes, yo estoy con vos”. Bueno, nada de eso pasó.

Terminé en una plaza y la cana acabó siendo la DGI.

Hace dos semanas de esto y el lunes empiezo con mi nuevo laburo, esta vez en blanco. Por suerte siempre hay mucha oferta laboral para explotar a jóvenes primerizos.


* La imagen "Drink coffee" es gentileza de Donkeysoupin
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Cuando no suena el reloj


Cada vez más personas deciden trabajar por su cuenta. Así, tanto profesionales como trabajadores con algún oficio emprenden el camino de probar suerte con esta nueva modalidad de trabajo que permite horarios más flexibles y saber que no se necesita un jefe para encarar las tareas diarias con responsabilidad. Según las estadísticas, cada vez es más frecuente que este modo de trabajar sea adoptado por mujeres. En esta nota tres mujeres nos cuentan cómo transitan la experiencia de trabajar sin necesidad de que suene el despertador a las siete de la mañana, ni de contar sólo con cuarenta míseros minutos para almorzar.



Por Josefina De Rosa


Ellas trabajan por su cuenta, no cumplen horarios estrictos, su lugar de trabajo es itinerante y muchas veces lo desarrollan en la comodidad de unas All Star y una camiseta blanca. Sólo se arreglan para reuniones específicas en las que es todo placer lucir unos hermosos zapatos y, aunque muchas veces tienen que quedarse hasta altas horas de la noche frente a la computadora disfrutan de pasar toda la mañana en la calidez de su hogar.

Carolina es lincenciada en Ciencias Políticas (UBA), hoy en día tiene una beca del CONICET que le permitirá terminar su doctorado. Lo que más le gusta de su trabajo es investigar un tema que ella misma eligió. Tuvo un trabajo “convencional” de 6 hs en una oficina, pero se sentía muy atada, encerrada. Su lugar de trabajo es su casa, algo que realmente disfruta porque ahí se siente libre. Su trabajo le exige ser organizada y cumplir deadlines que muchas veces la hacen correr. En su caso, tiene una especie de jefe: su tutor, con el cual tiene una relación muy buena y es él quien la va guiando en su trabajos, publicaciones o artículos que encuentra, en donde la evaluación de lo que hace es flexible.

Alejandra trabaja como diseñadora, estudió también en la Universidad de Buenos Aires pero debe algunas materias relacionadas a Historia, cuenta pendiente que de todas formas nunca le impidió trabajar de lo que le gusta. Trabajó bajo relación de dependencia durante 10 años y rescata todo lo aprendido en las diferentes empresas por las que pasó, siempre relacionadas al diseño. En ese entonces le parecía imposible la posibilidad de trabajar freelance1, pero ahora no imagina que sea de otra manera. Si bien le pesa un poco haber renunciado a los beneficios sociales y al trato diario con diferentes compañeros de trabajo, algo que extraña muchísimo, el manejo del tiempo es lo que más influyó en su elección. No le molesta trabajar por la noche, domingo o feriados, ella decide sus tiempos y comparte el día a día con su perro, quien es el que muchas veces funciona como receptor de sus catarsis, sobre todo cuando tiene que trabajar con clientes con los cuales la relación no es de la mejor. Lidiar con ellos es una de las cosas más difíciles, pero con el tiempo aprendió a tratarlos y hasta el momento cuenta que nunca se generó una relación realmente indeseable.

Alicia es licenciada en Psicología (UBA), vive en la ciudad de Río Gallegos y elige su casa como lugar para atender a sus pacientes. Es la mejor manera de evitar el frío de la zona en la que vive, sobre todo en invierno. Debe vestir prolija, pero también cómoda y se arregla los horarios de acuerdo a su día a día. Como extraña mucho a su Buenos Aires querido hace lo posible para que su forma de trabajo le permita organizarse y así poder realizar viajes mensuales. Siente mucho orgullo de estar viviendo de su trabajo en su propio consultorio. La libertad que siente trabajando allí no la cambia por nada, ni por la tranquilidad de tener un sueldo fijo mensual.

La libertad ganada es algo que se repite como respuesta cuando uno les pregunta a estas mujeres sobre el principal beneficio de trabajar para una misma. Y es esto mismo lo que las impulsa a enfrentar muchas cosas en su trabajo diario. Pensar en los beneficios y en el terreno ganado las ayuda a enfrentar clientes, organizar sus horarios y entregar trabajos en la fecha indicada. Para ellas no hay nada mejor que saber que no se les escurre el tiempo entre las manos, sensación que las hace sentirse orgullosas de sus esfuerzos diarios y que, sobre todo, pesa fuertemente sobre muchos otros aspectos de su vida a la hora de decidir cómo quieren trabajar.



1 Término muy utilizado en el periodismo, publicidad y diseño, que hace referencia a la prestación de un servicio fuera del contrato convencional de relación de dependencia.
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Buen Punto


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¿Embarazada yo?

La segunda etapa: La negación 
 

 


En las instrucciones de los test caseros de embarazo dice con claridad “un resultado positivo es siempre positivo. Los resultados negativos pueden dar como resultado un falso negativo. Es recomendable realizar una prueba de sangre para constatar el resultado. Consulte a su médico. Pese a que el folleto no dejaba lugar a dudas, mi mecanismo de negación funcionaba a pura máquina y aunque ya me había hecho otro test, y nos habíamos quedado emocionados con la noticia, al día siguiente me hice uno más para sacarme las dudas. Esta vez dio negativo. Me tranquilicé y volví a aferrarme a la idea de estrés, de la gastritis y de un desequilibrio hormonal.


Haciéndole caso al folletín del test, fui a la consulta médica bastante confundida por los dos resultados contradictorios.


Me senté en la sala de espera, rodeada por panzas enormes y chicas que empujaban carritos de bebés. Cuando llegó mi turno, saludé a la médica y sin sentarme, arrojé la novedad sobre su escritorio:



-Creo que estoy embarazada.


- A ver. Explicame un poco mejor que significa eso.


-Bueno, tengo un test de embarazo con resultado positivo. Pero a los dos días hice otro y me dio negativo.


-¿Y para que te hiciste el segundo?


-No sé. Quería confirmarlo. O descartar la opción. Qué se yo.


-¿Tenés un atraso?


-Sí, de casi tres meses.


-¿Y tenés nauseas? ¿Sueño? ¿Te duelen las lolas?


-Sí, sí y sí.


-¿Querés que te diga mi diagnóstico, así sin revisarte? Sufrís un caso agudo de negación. Estás embarazada, chiquita. Vamos a hacer una ecografía para confirmarlo.


Todavía descreída, la seguí hasta el ecógrafo arrastrando los pies con desgano.

Mi marido esperaba en la sala de espera, sereno. Es un tipo extremadamente calmo, pero su calma me resultó un tanto fingida. Me puso nerviosa.

La médica lo invitó a pasar.

Se quedó parado cerca de la salida, con el sobretodo en la mano. Inmóvil. Con la cabeza le hice gestos para que lo apoyara en una silla y entre dientes le pedí que se acercara. Se acercó a la camilla y me agarró de los pies con suavidad. Agudicé la vista. Me había olvidado de quitarme el esmalte rojo de las uñas y lo tenía saltado. Tremenda desprolijidad para este momento histórico. Había un monitor en la cabecera de mi camilla, pero por la posición no podía distinguir la imagen.


La doctora puso un gel frío sobre mi panza y apoyó el aparato justo abajo del ombligo. Se rió mientras miraba el monitor.

    -Vení. Llamó a mi marido haciendo un gestito con el dedo.

Se acercó despacito. Yo lo ví en su cara y ahí supe que lo que tenía no era gastritis, ni estrés, ni un milagro de la naturaleza que había hecho que aumente dos talles de corpiño.

Me incorporé para ver en el monitor. La doctora me retó y me pidió que me quedara quieta. Giró el monitor para que lo pueda ver.




-Mirá, aca está tu hijo.



Nos empezamos a reír incontrolablemente. Salté de la camilla, con la bata que dejaba media humanidad al aire, para que la aprecien dos residentes morochos y de ojos azules que tenía ubicados estratégicamente a mis espaldas.


Nos dimos un abrazo. Y nos seguimos riendo.



-Según mis cálculos tenés un embarazo de nueve semanas y media. Tu fecha probable de parto es para los primeros días de abril de 2010.


- ¿Fecha de parto?



Ahí se me congeló la sonrisa. Me volví a sentar en la camilla y me temblaron las rodillas. Demasiada información junta.


Era oficial. Íbamos a ser papás en siete meses y medio.


Hasta la próxima crónica antiembarazada,

Flor 
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Cuando te preguntan la edad...

¿Mostrás tu dni muy orgullosa? 

¿O sos de las que piensan que un par añitos menos qué diferencian hacen?


CONTANOS LA VERDAD



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¡Oh sí! Stand Up para chicas

::Stand Up::
El stand up es un género poco difundido pero con mucho anclaje en la vida cotidiana. Cada vez más de moda, nos sorprende por ser un género que cultiva la ironía y el ingenio. ¿Qué pasa cuando lo hacen las mujeres?

Por Vivian García Hermosi



El otro día fui a comer y, durante la cena, tuve el placer de encontrarme con un show distinto: un show de Stand Up. Para mi placer (y no tanto para el de mi acompañante) justo era la “Noche de damas”.

El stand up es una forma de comedia que consiste en monólogos de humor: un humorista solo, arriba del escenario, mientras habla de su vida cotidiana. Algunos personajes que cultivaron este género de humor son Jerry Seinfeld, Robin Williams y, por ejemplo, a nivel más político, Enrique Pinti en Argentina. ¿Pero alguna vez vieron a mujeres hacer stand up?

No podía dar un bocado a la comida sin parar de reirme. El universo femenino era puesto en evidencia sin ninguna clase de miramiento. Mientras Vero Lorca apelaba a Papo o a Rodrigo, para ejemplificar lo que era morir en su ley, hacía la alusión a los productos Light de las que las mujeres, de manera inconsciente, nos hicimos esclavas.

Cecilia Lorenzutti se mofaba así misma por su gran parecido a Cris Morena. Sus chistes tenían el rigor de un timing perfecto. Mientras Verónica Lorca, Claudia Panno y Alejandra Bavera nos dejaban en evidencia con el sexo opuesto, Ana Von Rebeur abrió el abánico de su vida personal llena de ironía. Todos los temas que trató en su discurso son los temas que verdaderamente nos agobian: cumplir años, el trabajo, la relación con el sexo opuesto.

Morir en nuestra ley, como bien decía Vero, sería morir aplastadas por una pila de productos Light en el supermercado. Ser mujer es complicado, muy complicado, pero también es divertido. Y estas mujeres lo saben.

Mi intriga saber que tienen que decir los hombres al respecto.






Ficha Técnica:
En esa ocasión participaron: Alejandra Bavera, Verónica Lorca, Nora Schiavoni, Claudia Panno, Cecilia Lorenzutti y Ana Von Rebeur.

Creciente Resto Bar

Pacheco y el Río, Martínez


Segundo jueves de cada mes.

Comediantes Rotativos


www.wolley.com.ar


Próximas fechas: 


- Sábado 5 de diciembre 22:00 hrs / “Creciente Stand Up – Edición extra y al aire libre (si se puede)” / Ramiro Atucha, Guso Saint Martin, Claudia Panno y Diego Gualda / Creciente Resto Bar (Pacheco y el Río, Martínez)

- Jueves 10 de diciembre 22:00 hrs / “Creciente Stand Up – El último del año” / Pablo Angeli, Juan Folino, Victor Kurcbard y Fanny Vega / Creciente Resto Bar (Pacheco y el Río, Martínez) / Entradas: $ 20 /
Reservas a info@comicosdepie.com.ar











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Aquel ángel negro pop

Cine

El documental This is it, muestra la trastienda del Show que Michel Jackson tenía programado dar en Inglaterra antes de que la muerte lo encontrara repentinamente. Más allá de los preparativos, lo valioso de este registro es el poder vislumbrar y comprender que una estrella internacional, como lo era Michael, no se construye solamente por una buena campaña de marketing.
Por Natalia Alabel



Este documental trata sobre el último show que Michael Jackson iba a dar en Inglaterra. Consta fundamentalmente de ensayos y breves entrevistas, todos ellos grabados para la biblioteca personal del artista.

Apenas empezada la película, me di cuenta de que era el texto ideal para debatir lo siguiente: ¿Estrella se nace o se hace?

ADVERTENCIA:
Durante toda la peli se refieren a él como émshei, MJ. Demás está decir que quienes no gusten de la música de MJ no podrán tolerar esta película. Simplemente no podrán, aunque intenten verlo por el valor del documental en sí. Es todo canciones, una tras otra tras otra.


Estrella se hace:


La ingeniería montada alrededor de Michael y el show es sencillamente abrumadora. Desde el casting de los bailarines hasta la última lentejuela de los trajes, todo está orquestado en función de complacer a MJ, como le dicen. El trabajo de tanta gente (músicos, vestuaristas, entrenadores, carpinteros, es interminable la lista) no puede dejar de hacernos pensar que Estrella se hace. Por no hablar de la participación de MTV en la carrera de Michael: insoslayable.

Estrella se nace:


El documental muestra canciones enteras alternando escenas de los ensayos con filmaciones especialmente preparadas para la pantalla del recital. Pero cuando llega a Billie Jean, no hay filmaciones preparadas. No hay coreografía siquiera. Es sólo Michael ensayando sobre el escenario, sin luces especiales, sin humo, sin chispas, sin más armas que la canción que él mismo creó. Y entonces ocurre la magia: Estrella se nace.

Perlitas del film:

-Los bailarines. ¿Nunca se preguntaron qué era de la vida de "los chicos del fondo", aquellos que repiten los pasos de la estrella con total perfección? En esta película podrán ver algo del universo de estos muchachos. Las miradas que brillan con devoción absoluta. Una entrega tan incondicional que haría que Romeo se sintiese poquita cosa.

-Escenas de obsecuencia que no se veían desde Hamlet y Polonio. “Yes, Michael”. “Yes, MJ, I’m sorry”. “Yes Michael, thank you, thank you”. Y el tipo los está cagando a pedos por pavadas.

-“The inner ears!” (Los oídos internos). Uno de los momentos que dan clara cuenta del grado de locura del genio. Hay muchos otros, pero ese me encantó por su…síntesis, digamos.


El documental comprende así la naturaleza del ídolo. En la mitad del camino entre el carisma y la cultura de masas, se crean los íconos de nuestros tiempos. Pocos alcanzan la popularidad de Michael Jackson, y aún son menos los que sobreviven a ella

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Las villanas de la moda

En el reino de la moda, como en todos los reinos, existen villanas. Crueles, rebeldes y feas, cada una tiene su función particular en el sistema del que forman parte. Algunas maldades son funcionales y otras no tanto, como la que encarna la diseñadora japonesa Rei Kawakubo, que a través de la Fealdad, nos muestra caminos hacia una superación estética que aparecen como alternativas para repensar la forma en la que vemos las cosas.

Por Fleur Latasa




Anna Wintour y Vivienne Westwood son reconocibles como claros íconos de la Maldad en el reino fashionista. La primera, se dice, maneja los hilos de la industria de la moda con un estilo personalísimo que combina sadismo y glamour (inolvidable el personaje que interpreta Meryl Streep en El diablo viste a la moda, inspirado en la propia Wintour); la segunda creó en los 70s la estética reventada de los Sex Pistols, hizo tropezar a Naomi Campbell en plena pasarela en los 90s y hoy continúa creando colecciones plagadas de guiños burlescos hacia la flemática idiosincrasia británica. Una ostenta impúdicamente el poder del canon; la otra molesta amablemente con la irreverencia y el absurdo.

Podríamos agregar a una tercera, y completar así una suerte de trilogía mediática del mal dentro del imaginario en cuestión: veamos el caso de Rei Kawakubo, creadora de Comme des Garçons, que desde fines de 1969 convulsiona a puro desazón el paradigma de la moda, colección tras colección, exhibiendo lo Feo.

Lo cierto es que Wintour y Westwood, forman parte de la galería de malas ficcionales que habitan lugares comunes encarnando arquetipos clásicos del plano de la maldad. En cambio, la de Kawakubo es de naturaleza diferente. Es, en principio, una maldad difícil de catalogar como tal, y frecuentemente tildada de rareza, de algo ajeno e indescifrable. Pone novias rotas y modelos tumorosas en la pasarela, impide los movimientos de los bailarines de Merce Cunningham a través de sus vestuarios, nombra a Amy Winehouse como representante oficial del mal gusto de la marca, abre locales vacíos que desaparecen cuando finalmente se sabe de su apertura -los denominados Guerrilla Stores-, jugando así cruelmente con la ansiedad de los fashion victims. Nacida en Tokio y formada en el campo de la Literatura y la Filosofía, dueña de una visión diferente de la femineidad (aunque lejos de feminismo), Rei Kawakubo dice usar su creatividad como espada para dar batalla sólo en las luchas que le interesan. Se la considera una “intelectual”, lo que en términos de moda podría traducirse como solemne e inescrutable, o simplemente como veníamos diciendo, “rara”.


Un ejemplo de esa rareza es la colección que presentó en París, a fines de 1996, conocida posteriormente como “Lumps and Bumps” –tumores y chichones-, que presentaba una serie de conjuntos moldeados sobre el cuerpo en el que sobresalían rellenos como almohadillas y protuberancias varias. La primera reacción del público (especializado) fue la inevitable: molestia, desazón, extrañamiento. “Jorobadas, deformes, horribles”, escribió la prensa al referirse a las siluetas que presentaba la colección. Consideremos esa y otras apreciaciones similares (tanto dichas como no dichas) como reacciones defensivas propias de la dificultad que nos plantea a nosotros, sujetos occidentales, la presencia de la alteridad. Un sujeto diferente y desconocido pone frente a nosotros un espejo y nos devuelve imágenes crudas de la enfermedad que habita los cuerpos de nuestra sociedad, que niega a los otros, a los gordos, a los deformes, a los diferentes. Un otro que nos muestra esas protuberancias orgánicas, vísceras, colgando o sobresaliendo las prendas, como si fuera a meternos la mano por la boca y darnos vuelta, como a un guante, el interior, lo real, como en una búsqueda por exponer lo visceral, lo solapado por la cultura, por la ley.

Claro que el sistema se las ha arreglado siempre para asimilar el trabajo de Kawakubo a través del imaginario de lo exótico, manipulando simbólicamente su obra como la de una extranjera. Así, Kawakubo hace “diseño japonés”, “críptico”, “para una elite de intelectuales y artistas vinculados a la vanguardia”. Todos titulares que son fruto de una lógica que se resiste a dar lugar a lo diverso y se esconde bajo una ilusión de identidad abierta y cosmopolita como la del mundo de la moda.

Sin embargo es interesante trascender este discurso e intentar lecturas más allá de esa natural reacción de rechazo a priori y ver que, más allá de una colección de indumentaria, en cada presentación de Comme des Garçons existe un hecho artístico que amerita lecturas más profundas. En manos de Kawakubo el cuerpo vestido se vuelve texto, nos habla de una necesidad de revisar nuestra forma de entender las cosas. Estamos en presencia de un tipo de maldad-fealdad que anuncia un camino hacia la superación estética, una advertencia para el status quo de la moda y de ciertos modos de nuestra cultura. Y lo más interesante es que lo hace desde adentro del sistema, desde el corazón mismo de la moda parisina, como una erupción que emerge sintomáticamente.

Vale pensar en Rei Kawakubo como una suerte O- Ren Ishii (o como se llame la japonesita de Tarantino) infiltrada en el mundo de la moda. Su comentario tras la presentación de su última colección “I'm an adult delinquent, to the end.", deja poco margen para la duda: estamos ante una verdadera villana que a punta de katana se empeña en mostrarnos alternativas de entendimiento para reformular las, cada vez más débiles, barreras que nos defienden del caos en el que vivimos.
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Cómo llegar a las fiestas y no morir en el intento

Ahora que pasó el furor de la llegada de Christian Louboutin a la Argentina tenemos que volver a la realidad. ¡Se acerca el verano! Nuestro placard quedó out desde la temporada pasada. En apenas un mes se vienen las fiestas. Y después de las fiestas, ya tenemos que pensar en las vacaciones. ¿Qué hacemos? Bueno, no desesperemos. Esta nota te puede ayudar.


Por Vivian García Hermosi



Para empezar, no hay nada mejor que ir preparando una lista para esas personas que están en nuestro top five. Acá te damos algunas claves para llegar a las fiestas en un solo lugar: DOT BAIRES SHOPPING. Una nueva opción para combinar la urgencia de las compras de fin de año con un paseo por un espacio donde se combina el diseño, la arquitectura y la moda.



Para los más chicos:
Indispensable acordarse de los más chicos, que son los que más esperan el regalo. En este lugar podés encontrar las marcas más conocidas de ropa infantil, como Mimo, Cheeky o bien recorrer un Falabella de lo más completo y actualizado, lleno de ofertas para esta época del año en la que ya estás muy cansada como para ir recorriendo millones de lugares. Un buen juguete también es algo que siempre los deja felices.


Para los adolescentes: Si tenés a algún teen a quien agasajar te vamos a decir la verdad: ¡Es complicado! Son los más exigentes y no saben bien qué es lo que quieren. Para las chicas nunca falla comprarles algo de 47Street, una marca juvenil y llena de colores. Un buen Jean de Kosiuko o Rapsodia. Para los chicos, nada mejor que el último juego para su consola de videojuegos preferida o bien ropa deportiva de marcas como Adidas.


Pensar en nuestra madre: ¿Qué mejor que una buena cartera para regalarle a la mujer que nos dio la vida? En Prüne o Blaquè podés comprar accesorios con estilo. Si no conseguiste lo que querías, no te olvides de darte una vuelta por Morph. Aunque no sea la noticia de que va a ser abuela ¡igual la vas a dejar contenta!



Para Papá : Aquí la cosa es más simple , los hombres nunca tienene tantas vueltas como nosotras a la hora de comprar ropa. Una ya sabe, por ejemplo, que las chombas y las camisas de Legacy le quedan bien desde toda la vida y va como caballito de sulky hacia ellas.
Y si el padre es un flamante "papito" un tanto más moderno y juvenil, entonces la opción ineludible será la tienda de Bensimon donde encontraremos remeras ajustaditas y estampadas de modal así como también chombas lisas en colores más jugados o camisas con distintas combinaciones de estampados rayados.





Nuestra mejor amiga: ¡Es la que siempre nos escucha cuando tenemos algún problema! No debemos omitirla de la lista. Alguna prenda cómoda y clásica es la mejor opción: nada como un lindo vestido negro (de esos que lo disimulan todo) de Chocolate o ¿por qué no? de María Vázquez. Pero si le hace falta relajarse un poco, puede ser un regalo más hippie Chip de India Style. ¡Ojo! Seguro que no se ofende con un par de zapatos.


Nuestra pareja: ¿Es la primera fiesta con tu familia? Nunca está de más alguna chusmear en Etiqueta Negra una buena camisa para la Navidad. Y si pensás que a él le va a gustar alguna indumentaria más casual para las vacaciones en la playa, no está demás darte una vuelta por Cristóbal Colón o Rip Curl.


Y ya que estás ¿no te merecés un regalito? Digo… Es una sugerencia, nomás.
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Misil Children: ¿Qué hacer cuando el pasado no nos deja dormir?


TEATRO

Uno no elige cómo recordar lo que pasó... pero sí como contarlo.


Por Eugenia Rombolá


Todas las que vivimos la experiencia de compartir el cuarto con nuestras hermanas sabemos muy bien que se trata de algo que no puede compararse con ninguna otra cosa. El cuarto de hermanas es un espacio de juegos, peleas, complicidades e invasiones múltiples, pero, sobre todo, es el laboratorio, el principal de nuestra infancia, en el que fuimos ensayando qué y cómo seríamos más adelante, repartiéndonos diferentes roles entre nosotras, que a veces pudimos elegir y otras, la mayoría, no nos quedó otra que asumirlos.


Las hermanas Misil dejaron de ser niñas hace rato, y sus roles ya los tienen asumidos. Sin embargo, el cuarto que comparten sigue siendo un laboratorio. Un laboratorio en el que ensayan qué hacer con los recuerdos tristes.


Majo es la menor y a la que Angie y Luli tienen que cuidar cuando llega la noche, el momento en que comienza su lucha con un pasado que no la deja dormir. Pero ella no es la única que lucha. Luli, que parece pura responsabilidad y lógica, y Angie, que cubre sus dolores e inseguridades jugando a la chica ingenua y descarada, también deben enfrentarse al monstruo de las cosas perdidas para siempre.


¿Qué hacer cuando el pasado no nos deja dormir? ¿Qué conjuro? ¿Qué fórmula utilizar?


Misil Children es una noche en el cuarto de esas hermanas que prueban, como todas las noches, hacer que el pasado hable –callarlo sería una necedad-, pero de otra forma. Las vemos entonces transformarlo en videos, en canciones. Las vemos saltar a la soga en un campo minado de angustias y… nos conmovemos, las adoramos. Porque así, jugando, le van enseñando al miedo otro idioma, para que no duela tanto.


Misil Children tiene ese toque tan difícil de lograr, esa magia -que podemos ver también en las películas de Wes Anderson- que se produce al contar lo más triste desde la ternura más sabia. Y si tenés hermana, cuando salgas de la sala, te van a dar ganas de ir corriendo a darle un abrazo.



Dramaturgia y dirección: Mariana Levy

Actúan: Salomé Boustani, Julieta Halac y Luciana Dulitzky

Asistente de dirección: Diego De Gennaro
Escenografía: Cecilia Zuvialde
Diseño de iluminación: Carolina Sosa
Vestuario: Cecilia Zabaleta
Diseño gráfico: Diego De Gennaro
Fotografía y diseño postal: Nicolás Porta

FUNCIONES: SÁBADOS 23HS

ABASTO SOCIAL CLUB
Humahuaca 3649 - Reservas: 4862-7205
Entradas: $ 30 / $ 20 (descuentos estudiantes y jubilados)
Prensa: Carolina Alfonso - caroalfonso@gmail.com
155-662-6006 – 4802-4607




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Cautivas



¿Qué sucede cuando todos los parámetros que tenemos por certezas cambian? ¿Cómo puede alguien resistir a que le arranquen su libertad? Ingrid Betancourt y Clara Rojas, cautivas y borradas, lograron resistir a fuerza, quizás, de reformular su subjetividad.




Por Carolina Grillo


Una vez dejé a un hombre encerrado 36 horas. No fue un arrebato de histeria contra un amor huidizo, ni parte de un juego de rol, simplemente fue un descuido. Era sábado al mediodía, terminó mi horario de trabajo y yo era la encargada de cerrar. Agarré mis petates y salí corriendo de la oficina. En el baño había quedado olvidado el señor que estaba haciendo un trabajo de plomería. Lo encontré el lunes siguiente, dormido en el sillón de la gerencia.


Me sentí horrible, carcelera, despiadada e impune. El señor aceptó mis disculpas y ante la pregunta por qué no llamó por teléfono a alguien para que lo fuera a buscar, simplemente contestó que no sabía cómo tomar línea al exterior desde los internos y cerró el tema con un “Y bueno, a todo se acostumbra el hombre”.


En febrero de 2002 Ingrid Betancourt, candidata a la presidencia de Colombia, y su asesora Clara Rojas fueron secuestradas por las FARC y mantenidas en cautiverio durante 6 años. La información oficial dice que en enero de 2008 Clara fue liberada por las FARC y que en agosto del mismo año Ingrid fue rescatada por el ejército colombiano. Poco importa acá mi opinión sobre el ejército colombiano, Uribe, las FARC y la mar en coche. Investigando sobre el tema, me topé con diversos enfoques, desde un supuesto y patético video de “la violación de Ingrid Betancourt en la selva”, hasta teorías conspirativas que ponen en duda la veracidad de su secuestro.


Entre tanto bombardeo de imágenes y suposiciones me detuve siempre en un mismo detalle. La expresión en los ojos de Ingrid me llevó a preguntarme por su subjetividad. ¿Qué sucede cuando ya no existe la libertad tal cual la conocimos? Evidentemente la cosmovisión del mundo cambia. Clara tuvo un hijo con uno de sus captores. Cautivas en un mundo ajeno, nuevo y con otras leyes, estas mujeres resistieron. Tal vez hayan reformulado sus certezas y aprehendido otra libertad. Cuando ya no hay más desesperación que llorar ni gritos para gritar, cuando sólo queda selva y soledad, ¿será que el mundo nuevo y con otras leyes deja de ser ajeno? Ingrid dijo después de su liberación “Creo que la política contamina, le quita pureza a las acciones que uno quiere emprender (…) No quisiera estar metida en una contienda electoral. No quiero estar en un espacio donde hay polarización y división”.


Antes de su secuestro, Ingrid era candidata presidencial. Privadas de su entorno, de sus afectos y pasiones, pareciera ser que estas mujeres, resistiendo, desarrollaron una nueva subjetividad. Cuando veo en las fotos la mirada de Ingrid me gusta imaginar un “Pueden quitarme todo, siempre me queda resistir”. Es que en el fondo, y a pesar de mi remordimiento, no creo yo en aquel “Y bueno, a todo se acostumbra el hombre” del señor que, por descuido, dejé una vez cautivo.



*Fotografía del 2 de julio de 2008 en la que se ve el encuentro de Ingrid Betancourt y Clara Rojas el día de la liberación de Betancourt, tras más de seis años de secuestro en poder de las FARC. EFE/Archivo
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¿Susanita o Mafalda?

Las mujeres argentinas estamos condicionadas por dos modelos distintos de mirar la realidad social y de comprometerse: El susanismo y el mafaldismo.

Por Flor Primatesta


Si hablamos de estereotipos de mujeres argentinas, creo que Susanita y Mafalda son las que mejor nos representan. Eso lo sabemos todas las que leímos las historietas de Quino. La máxima aspiración de Susanita es ser esposa de un médico, tener muchos hijitos y ser una señora “bien”. Mafalda quiere la paz del mundo, que siempre se escuchen las canciones de los Beatles y se angustia cuando ve una familia de un barrio humilde desde la ventanilla del tren.

Susanita, por el contrario, declara en una de las tiras "A mí también me lastima el alma ver gente pobre, por eso cuando seamos señoras nos asociaremos a una fundación de ayuda al desvalido. Y organizaremos banquetes en los que habrá pollo y pavo y lechón y todo eso! Así recaudaremos fondos para poder comprar a los pobres harina, sémola y fideos y esas porquerías que comen ellos".


Mafalda y Susanita representan dos modelos distintos. Las Susanitas están movilizadas por la culpa, y muchas veces participan en actividades motivadas por el reconocimiento social. Hacen actividades esporádicas -aunque comprometidas- donde los alcances de los compromisos adquiridos son siempre limitados a la voluntad del “benefactor” y no del “necesitado”. Tardan más tiempo en elegir el vestido que van a lucir en la gala de Fundaleu, que en tomarse la molestia de aplaudir al chico que canta en el vagón de subte a cambio de monedas.

Las Mafaldas, por el contrario, saben funcionar en equipo y están motorizadas por la responsabilidad. Ponen en movimiento una acción, hacen propias las necesidades del otro, se conmueven con las injusticias y pelean por la igualdad de oportunidades. En el mundo de hoy, Mafalda sería voluntaria en un comedor de un barrio del conurbano bonaerense y juntaría tapitas plásticas para la campaña de reciclado del hospital Garrahan. Susanita participaría de una gala solidaria en el Hotel Alvear organizada por Agustina Cherri o de un desfile de Benito Fernández a beneficio de los animalitos huérfanos del Chaco Salteño.

Pero no demonicemos a las Susanitas ni idealicemos a las Mafaldas. Ambas responden a dos modelos tradicionales de trabajo social que las mujeres hemos heredado a lo largo de los años: la solidaridad o el “solidarismo”; la ayuda vs. el compromiso.

Tanto las manzaneras de Chiche Duhalde, las damas de COAS, las señoras de Cáritas como las voluntarias de los hospitales, las mujeres que defienden a los pueblos originarios, las Madres del Dolor, las mamás que trabajan cocinando en los comedores comunitarios y las docentes rurales, somos todas parte de un camino transitado durante mucho tiempo.

Es sólo cuestión de ver qué modelo elegir. Optar entre dar una mano o meterse hasta el cuello para ayudar al otro a salir del pozo.

¿Y vos? ¿Sos Susanita o Mafalda?
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