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Siri Hustvedt, conocida por muchos como la mujer de Paul Auster, es una gran novelista y ensayista que se consagró internacionalmente con la novela Todo cuanto amé. Ahora volvió al ruedo con otra novela, El verano sin hombres, una obra sensible, fresca y llena de reflexiones acerca del amor y sus mutaciones, pero también acerca de quiénes somos, qué queremos y hacia dónde vamos.
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Estar embarazada es uno de los momentos más importantes y especiales de la mujer. Debemos afrontar cambios físicos y emocionales que muchas veces afectan nuestra vida sexual. ¿Cómo vivir nueve meses sin dejar de disfrutar del sexo?
Si al nacer, el obstetra nos hubiera palmado la cola y luego nos hubiera susurrado al oído el notición de que nacimos con el mismo gen que nacen diez de cada diez mujeres, o sea, el gen de la Mujer Maravilla, nuestra vida hubiera sido otra o, por lo menos, una sin tantos enemigos internos.

En enero, mes de la bikini por excelencia, te presentamos una colección muy canchera y explosiva ¡que ya está haciendo furor!



Las bikinis de Ranji Ya Manji fueron pensadas para chicas así, como vos, aventureras, divertidas, amantes de la vida y de la moda.

Los cumpleaños deberían caer en fecha aleatoria cada año. Salgamos de la estructura, Compartamos la felicidad de cambiar de signo zodiacal, de desafiar a las cartas astrales y de sorprendernos con diferentes horóscopos. Hagámoslo por los pobres niños que cumplen años entre diciembre y febrero y nunca experimentaron la adrenalina de repartir las tarjetitas de sus cumples, porque dos semanas antes del festejo el mundo entero ya se fue de vacaciones.

Por Melisa Sansotta
Claro, los de marzo a noviembre no estarán de acuerdo. Ellos seguramente fueron esos niños felices que llevaba la torta al colegio y después se iban en combi todos juntos a un pelotero a festejar su nuevo año con 35 compañeritos, la maestra y todos los tíos. Gente a la que previamente le habían podido dar una tarjetita avisándoles del evento ¡sí! esas que se repartían una o dos semanas antes para que los invitados ya agendaran tu cumple en sus ajetreadas vidas de escuela primaria.
Pero habrá un grupo feliz con la aleatoriedad del festejo de los nuevos años: Los nacidos entre diciembre y febrero. Esos pobres pequeños que cuando estaban en edad escolar nunca experimentaron la adrenalina de repartir las tarjetitas de sus cumples, porque dos semanas antes del festejo el mundo entero ya estaba de vacaciones, condenados a la eterna soledad.
Ya de por sí, cumplir en diciembre implica la unificación de los regalos de navidad y cumpleaños. Una injusticia social que también afecta a los nacidos la primera quincena de enero, a quienes el regalo de cumple se les fusiona con el de Reyes. De más está decir que los nacidos en diciembre y enero son los que primero nos hemos enterado que Papá Noel y los Reyes Magos fueron un invento Bíblico del Dios de la Coca Cola. No nos contaban que Adán y Eva en pelotas comiendo manzanas también eran ficción de apóstoles empepados, no. Nos contaban los mitos más útiles para su ahorro parental. Y después dicen que nos quieren…
Pero tanto los diciembrinos como los enerofebrerinos hemos sido víctimas del boicot festivo, tanto por parte de nuestros padres, como del destino mismo. No olvidaré jamás el día en que mi madre, cansada de preparar decenas de chips de jamón y queso para que solo una compañerita se hiciera presente para celebrar mi cumple, me sugirió: “Mel, ¿y si nosotros también nos vamos a la playa y festejás con los amigos que te hagas ahí?”. Pocas veces me hice amigos en la orilla.
Y el destino se encargó de arruinar el único cumpleaños en el que repartí tarjetitas antes del fin de las clases. Cumplía yo 6 años ese 5 de enero y la torta, que estaba arriba de una mesa, a la sombra, con un hermoso decorado de ositos cariñosos en una casa, se prendió fuego a pocos minutos de iniciado el evento. Y, como si fuera poco, mi tía embarazada comenzó con contracciones y toda la familia tuvo que irse para el hospital a ver cómo nacía mi prima.
En conclusión, por una vida justa para todos, los cumpleaños deben ser aleatorios. Podemos implementar dos bolilleros. Uno con números del 1 al 31, otro del 1 al 12. Y cada vez que cumplamos años sacamos una bolita de cada uno y así definimos cuándo caerá el festejo del año siguiente. Quizá, si tenés suerte, te toque entre marzo y noviembre, si no… bienvenido a mi mundo.
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